Un peligro en ciernes: no para de crecer un basural clandestino a cielo abierto en Las Heras
Cerca de 3.000 niños se encuentran en riesgo en estas horas por el incesante crecimiento de un basural en una zona de Las Heras cercana a varios barrios (ver video al pie). Allí puede verse basura, escombros y animales muertos. Más de mil toneladas de basura a 300 metros de los barrios Solares del Pedemonte, …
Cerca de 3.000 niños se encuentran en riesgo en estas horas por el incesante crecimiento de un basural en una zona de Las Heras cercana a varios barrios (ver video al pie).
Allí puede verse basura, escombros y animales muertos. Más de mil toneladas de basura a 300 metros de los barrios Solares del Pedemonte, 12 de Junio y AMPPAM.
“Los basurales clandestinos están desbordando la ciudad”, denuncian desde la Asociación Defensa Orden Bio Ecológico (ADOBE), y advierten: “Nos encargamos de visibilizarlos y denunciarlos, pero sin el compromiso de todos, es difícil lograr un cambio”.
Desde la misma ONG explican que un basural clandestino “es un basural que no está autorizado por la DPA (Dirección de Protección Ambiental); se forma cuando residuos de todo tipo son arrojados en lugares no habilitados, afectando la salud pública, contaminando el suelo, el agua y el aire, y deteriorando el ambiente urbano y natural”.
El origen
Se denomina basurales a cielo abierto a aquellos sitios donde se disponen residuos sólidos de forma indiscriminada, sin control de operación y con escasas medidas de protección ambiental.
En Argentina existen cerca 5.000 basurales a cielo abierto, lo que significa, en promedio, más de dos basurales por municipio. La mayoría de ellos son formales, es decir, son el modo oficial en que los gobiernos locales eliminan su basura.
A diferencia de otros sitios de disposición y tratamiento de residuos, los basurales a cielo abierto carecen de medidas mínimas de seguridad por lo que puede encontrarse todo tipo de residuos, incluso patogénicos y peligrosos. Tampoco cuentan con la impermeabilidad de los suelos donde se emplazan o la distancia adecuada respecto de las napas freáticas, los cursos de aguas superficiales, los centros urbanos u otras áreas susceptibles de recibir los impactos derivados de estas instalaciones.
Los riesgos
Al no contar con suelo impermeabilizado, los basurales a cielo abierto resultan un foco de contaminación, tanto por la generación de líquido lixiviado como por la emisión de gases de efecto invernadero.
El lixiviado es un líquido que se produce cuando los residuos sufren el proceso de descomposición, y el agua (de las lluvias, el drenaje de la superficie o las aguas subterráneas) se percola a través de los residuos sólidos en estado de descomposición. Este líquido contiene materiales disueltos y suspendidos que, si no son controlados de forma adecuada, pueden pasar a través del piso de base y contaminar fuentes de agua potable o aguas superficiales.
El biogás, por su parte, es una mezcla de metano y dióxido de carbono también producida a partir de la descomposición de los residuos. A medida que se forma el metano, acumula presión y comienza a moverse a través del suelo, siguiendo el camino de la menor resistencia. El metano es más liviano que el aire y es altamente inflamable, pero, además, liberado a la atmósfera, contribuye en gran medida al agotamiento de la capa de ozono y al cambio climático.
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