San Rafael ensaya el cultivo de lúpulo para abastecer a la industria cervecera y reducir importaciones
En San Rafael avanza un proyecto experimental para cultivar lúpulo con el objetivo de abastecer a la industria cervecera nacional y diversificar la matriz productiva del departamento. La iniciativa, impulsada con apoyo técnico y la participación de productores locales, arrojó resultados preliminares alentadores tras los primeros ensayos realizados durante el último año, tanto en fincas …
En San Rafael avanza un proyecto experimental para cultivar lúpulo con el objetivo de abastecer a la industria cervecera nacional y diversificar la matriz productiva del departamento. La iniciativa, impulsada con apoyo técnico y la participación de productores locales, arrojó resultados preliminares alentadores tras los primeros ensayos realizados durante el último año, tanto en fincas privadas como en el predio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
La propuesta comenzó a tomar forma luego de visitas técnicas que evaluaron la posibilidad de adaptar el cultivo a las condiciones agroclimáticas de la región. Mauricio Marín, integrante de la Específica de Agricultura de la Cámara de Comercio local, explicó que el interés surgió tras el contacto con especialistas, entre ellos un técnico del INTA y otro de una de las principales empresas productoras de lúpulo del país. A partir de esos intercambios se decidió avanzar con ensayos para analizar el comportamiento de distintas variedades en suelo sanrafaelino.
Las pruebas se desarrollaron en distintos puntos del departamento, incluyendo el predio del INTA ubicado en Rama Caída. Allí se llevó adelante una cosecha experimental de variedades seleccionadas, entre ellas Victoria y Mapuche. La primera ya fue recolectada, mientras que la segunda se encontraba próxima a cosecha al momento del relevamiento. Según detalló Marín, las imágenes y observaciones preliminares muestran un desarrollo satisfactorio de las plantas y buenos rindes iniciales, más allá de que las mediciones técnicas continúan en análisis.
Tras la cosecha, el lúpulo fue deshidratado y acondicionado para enviar muestras a laboratorio y a la industria cervecera. El objetivo es evaluar su calidad y realizar pruebas concretas en cervezas producidas en San Rafael, tanto a escala industrial como artesanal. Desde el sector empresario local hubo una recepción favorable a la iniciativa, lo que abre la posibilidad de generar un circuito de producción y consumo dentro del propio departamento si los resultados acompañan.
En Argentina, el cultivo de lúpulo se concentra históricamente en la Patagonia, especialmente en provincias como Neuquén y Río Negro, donde las condiciones de luz —con días más largos en verano— favorecen el proceso de floración. La planta requiere una determinada cantidad de horas de luz para desarrollarse adecuadamente, lo que explica su arraigo en el sur del país. Sin embargo, experiencias recientes en provincias más al norte, como Córdoba y Santa Fe, demostraron que es posible adaptar el cultivo a latitudes con menor heliofanía.
En los ensayos realizados en San Rafael se utilizaron plantas provenientes tanto de la Patagonia como de esas provincias centrales, que presentan condiciones lumínicas más similares a las locales. De acuerdo con los primeros resultados, la adaptación fue positiva, lo que alimenta las expectativas de consolidar el cultivo como alternativa productiva en el sur mendocino.
Uno de los aspectos más valorados por los productores es el rápido ingreso en producción que ofrece el lúpulo. Se trata de una planta perenne que se implanta entre agosto y septiembre y puede cosecharse hacia fines de febrero o principios de marzo. Tras la recolección, la planta se corta y vuelve a rebrotar en la primavera siguiente. Esta dinámica permite obtener resultados en plazos mucho más cortos que los cultivos tradicionales de la región, como la vid o los frutales, que requieren varios años para alcanzar su plena productividad.
Además del interés agronómico, el proyecto se apoya en una oportunidad de mercado concreta. La industria cervecera argentina demanda grandes volúmenes de lúpulo, pero la producción local no alcanza a cubrir esa necesidad.
Actualmente, se estima que el país produce menos del 30% del lúpulo que consume, lo que obliga a importar alrededor del 70% restante.
Este desfasaje entre oferta y demanda genera un atractivo significativo para nuevos desarrollos productivos, siempre que logren cumplir con los estándares de calidad requeridos por la industria.
Para San Rafael, la posibilidad de incorporar el lúpulo se enmarca en una estrategia más amplia de diversificación. La región, tradicionalmente vinculada a la vitivinicultura y la fruticultura, enfrenta desafíos derivados de cambios económicos y productivos que impulsan la búsqueda de nuevas alternativas rentables. En ese contexto, el lúpulo aparece como una opción que podría complementar la producción existente y, al mismo tiempo, contribuir a sustituir importaciones en un mercado en crecimiento.
Si bien el proyecto se encuentra todavía en etapa experimental, el entusiasmo entre técnicos y productores es evidente. Las próximas etapas incluirán evaluaciones más precisas de rendimiento, calidad y costos de implantación, así como la validación industrial del producto obtenido. Si las condiciones agronómicas y comerciales resultan favorables, San Rafael podría sumar en los próximos años un nuevo cultivo estratégico, ampliando su oferta productiva y posicionándose como proveedor de una materia prima clave para la elaboración de cerveza en Argentina.