Retenciones, costos y crisis vitivinícola: el combo que empuja a Mendoza hacia la diversificación energética
La industria mendocina atraviesa un momento de transición, donde las matrices energéticas comienzan a marcar cierto protagonismo por sobre los sectores económicos más tradicionales. En principio el Gobierno de Alfredo Cornejo dio un paso hacia la modernización de la infraestructura local con el lanzamiento de la licitación para la construcción del Parque Solar Aguas Luján. …
La industria mendocina atraviesa un momento de transición, donde las matrices energéticas comienzan a marcar cierto protagonismo por sobre los sectores económicos más tradicionales.
En principio el Gobierno de Alfredo Cornejo dio un paso hacia la modernización de la infraestructura local con el lanzamiento de la licitación para la construcción del Parque Solar Aguas Luján.
Se trata de un proyecto cuyo fin es la generación de energía limpia y la optimización de costos operativos del servicio de agua potable en Luján de Cuyo, con un ahorro estimado de $260 millones anuales.
Asimismo, cabe destacar que es una iniciativa que se lleva adelante en un distrito industrial clave en la provincia con el fin de reforzar la estrategia de sostenibilidad en un contexto de eficiencia de costos.
Pero este ambicioso proyecto convive con señales de alerta en otro sector clave, el hidrocarburífero, ya que, debido a la escalada del precio internacional, el crudo superó la barrera de los 100 dólares por barril, impulsado por el conflicto en Medio Oriente.
En ese contexto fue que se activó un aumento en las retención a la exportación del petróleo convencional, siendo que la alícuota pasará del 3,36% al 8%, afectando a los yacimientos de la provincia.
Si bien el alza del crudo podría parecer beneficiosa, el incremento de la presión fiscal representa un obstáculo para un segmento que ya enfrenta un declive natural de producción y una pérdida de competitividad frente al avance de los recursos no convencionales.
Este ajuste fiscal no solo limita los márgenes de reinversión en pozos convencionales, sino que también se traslada a los precios internos de los combustibles, que ya muestran subas por encima de la inflación.
El panorama se torna aún más complejo al analizar la industria vitivinícola, que atraviesa una de las crisis más profundas de la historia en Mendoza. Hay un conflicto persistente sobre las proyecciones de caída de uvas recolectadas que podría ser de hasta el 26% en comparación con el ciclo anterior.
Pero se trata de un fenómeno que no es exclusivo de Mendoza, ya que existe una marcada reducción en el consumo de vino a nivel nacional y un mercado internacional estancado, lo que no hace más que complicar la situación del sector.
Si se analiza este escenario en su conjunto, se exhibe una Mendoza que se encuentra en un punto de quiebre, donde la dependencia de los sectores más tradicionales empieza a trasladarse hacia la diversificación energética.
Es que, más allá del avance ambiental, la apuesta por las energías limpias se transformará, en última instancia, en una estrategia de supervivencia económica con el fin de reducir los costos.
Por un lado, la presión internacional sobre el precio del petróleo mermará en algún momento, pero se trata de un sector que hace tiempo viene mostrando señales de agotamiento por la falta de recursos.
Por el otro, la falta de previsibilidad dentro de la industria vitivinícola comienza a marcar la búsqueda de una provincia que intenta desarrollar otros sectores que generen crecimiento, ya sea de forma directa o indirecta.
Básicamente, la modernización de la infraestructura es un intento de proteger la economía regional frente a la volatilidad de los precios internacionales y la caída del consumo interno, por lo que la innovación energética termina por representar un modelo mucho más importante que lo meramente ambiental.