¿Quién paga la cuenta del vino? La presión cae sobre la provincia tras la desregulación nacional

El sector vitivinícola mendocino quedó en medio de una fuerte disputa luego de que el Gobierno Nacional eliminara la obligación que mantenían las bodegas de pagar un canon a la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR). Se trata de un cambio que encuentra ganadores y perdedores en medio de un momento en el que el sector se …

El sector vitivinícola mendocino quedó en medio de una fuerte disputa luego de que el Gobierno Nacional eliminara la obligación que mantenían las bodegas de pagar un canon a la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR).

Se trata de un cambio que encuentra ganadores y perdedores en medio de un momento en el que el sector se encuentra en crisis por la caída del consumo interno y la pérdida de rentabilidad.

Es que las grandes bodegas exportadoras son las que venían masticando bronca por tener que financiar una estructura que, según analizan, sólo servía para pagar salarios de burócratas y viáticos a ferias que no reportaban beneficios directos.

El problema es que esta medida tiene un precio que será pagado por los productores más chicos, ya que sin el aporte forzoso, la marca malbec termina por convertirse en una propiedad para aquellas empresas que tengan billetera para poder pautar en el exterior.

En tal sentido, las pequeñas bodegas y los viñateros independientes, quedaron sin posibilidad de promoción, por lo que temen quedar afuera de un juego donde las grandes compañías terminan por llevarse todos los negocios.

En este sentido, el gobernador Alfredo Cornejo quedó en un punto incómodo. Por un lado es el garante de la austeridad del Gobierno Nacional pero por el otro, en el territorio, teme que se termine por favorecer a las cámaras empresariales más concentradas.

La COVIAR, en tal caso, dependerá a partir de ahora de la voluntad de los aportantes que ya avisaron que prefieren quedarse con el dinero para hacer campañas y promociones propias.

Es por ello que un grupo de referentes del peronismo y un puñado de radicales mendocinos miran de reojo un proceso que, según entienden, amenaza la economía de los pequeños productores.

Uno de los puntos que no pueden dejar de mirar es qué pasará con estos últimos y, sobre todo, quién pagará la cuenta. ¿Acaso será el Gobierno provincial quien  tendrá que salir a poner los fondos que las bodegas ya no ponen para que las ferias internacionales y la promoción no se caigan?

Por lo pronto, la jugada ya está hecha. El vino mendocino seguirá brillando en las góndolas del mundo, pero cada vez con menos apellidos locales en las etiquetas.

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