¿Por qué los famosos siguen promocionando peligrosos tratamientos para la salud?
No lo hacen por convicción, sólo por codicia, para facturar algunos millones. Que no necesitan, porque en general ya cuentan con salarios superlativos, por sus trabajos habituales en los medios. Son celebridades que se “alquilan” para promocionar todo tipo de irracionalidades pseudocientíficas. Que, en el mejor de los casos, no sirven para nada. Y en el peor, …
No lo hacen por convicción, sólo por codicia, para facturar algunos millones. Que no necesitan, porque en general ya cuentan con salarios superlativos, por sus trabajos habituales en los medios.
Son celebridades que se “alquilan” para promocionar todo tipo de irracionalidades pseudocientíficas. Que, en el mejor de los casos, no sirven para nada. Y en el peor, hacen daño.
Como el caso de Santiago Maratea, que decidió promocionar un “té mágico”, que serviría para bajar de peso. Lo propio hicieron Yanina Latorre, Tomás Díaz Cueto y, cuándo no, Marisa Brel.
Rápidamente salió el médico Alberto Cormillot a refutar las maravillas del producto. “El sen es una droga tóxica. El sen tiene senosidos que son extremadamente complicados. Recomendar sen es algo muy complejo”, sostuvo. El sen, dicho sea de paso, es el compuesto del té milagroso.
Lo propio hizo Laura Salszman, presidenta del Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires, quien puntualizó que desde la institución batallan contra el consumo de este tipo de productos que ofrecen “soluciones mágicas”. “Nos parece sumamente irresponsable a la hora de pensar la salud de la población”, expresó.
“Es tan complejo el universo alimentario que no se resuelve con el consumo de un té o un ‘polvito mágico’“, agregó y remarcó: “Maratea es muy masivo, por eso la necesidad de visibilizarlo. Porque el daño que produce es muchísimo por su masividad”. Más claro echarle agua.
Amén del curro de los laboratorios que producen toda esta basura y los famosos que la promocionan, hay una cuestión legal, de la cual nadie se ha percatado aún.
Quien aconseja sobre temas de salud sin ser médico, viola los preceptos del artículo 208 del Código Penal. Allí se advierte sobre la penalización del ejercicio ilegal de la medicina y se pone el foco sobre aquellos que prometen “la curación de enfermedades a término fijo o por medios secretos o infalibles, con o sin título o autorización para ejercer”.
Es por ahí la cosa. No queda otra a esta altura.