Pobreza: escala la tensión entre la UCA y el Gobierno por el sistema de medición

El debate sobre la pobreza en la Argentina ha escalado a un nuevo nivel de tensión institucional tras el reciente cuestionamiento del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) hacia los mecanismos y resultados presentados por el INDEC los últimos meses. Según un informe de ese organismo académico, la brecha entre …

Secretario General de Redacción Mendoza Today
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El debate sobre la pobreza en la Argentina ha escalado a un nuevo nivel de tensión institucional tras el reciente cuestionamiento del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) hacia los mecanismos y resultados presentados por el INDEC los últimos meses. Según un informe de ese organismo académico, la brecha entre la percepción técnica de la universidad y las cifras oficiales ha generado una controversia que pone en duda la efectividad de las políticas de contención social vigentes. Creen allí que los métodos actuales “podrían estar subestimando el impacto real de la inflación en la canasta básica”.

La medición de la pobreza no es solo una cuestión de números, sino de metodología estructural. Desde la UCA señalan que, si bien el Gobierno muestra una estabilización en ciertos indicadores macroeconómicos, la microeconomía de los hogares sigue degradándose a un ritmo acelerado. Según la universidad se advierte que “la medición oficial no alcanza a captar la caída de los sectores medios bajos hacia la indigencia”. Esta discrepancia técnica, que han reflejado en los últimos días medios nacionales como el diario La Nación, sugiere que existe una población “invisible” para las estadísticas oficiales que demanda asistencia urgente.

La pobreza en Mendoza según el INDEC

Para entender la magnitud del conflicto, es necesario revisar los datos oficiales más recientes. Según el reporte del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la pobreza en Argentina alcanzó niveles críticos en el último semestre, afectando a casi la mitad de la población urbana. Mendoza Today reflejó en su momento que en la provincia la situación es particularmente preocupante, con cifras que superan la media nacional en varios departamentos del Gran Mendoza. En tal sentido, basta prestar atención al encarecimiento de los servicios públicos y el transporte, que se presentan como uno de los principales motres del empobrecimiento en la región cuyana.

El INDEC situó la pobreza en Mendoza en un porcentaje que refleja una crisis estructural profunda, con miles de familias que no logran cubrir la Canasta Básica Total (CBT). Esta realidad provincial se utiliza como argumento para cuestionar si el Gobierno nacional está interpretando correctamente la federalización de la crisis. La disparidad de precios entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y el interior del país profundiza la sensación de que las mediciones centralizadas no reflejan la carestía de vida en las provincias.

Monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza.

Vale recordar que en una entrevista exclusiva concedida a Mendoza Today, el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, dejó una definición tajante sobre la realidad social. Al ser consultado sobre el impacto de las políticas actuales, Colombo expresó: “Hay una realidad del país que pide ser interpretada en sus distintos contextos y culturas. Los ajustes no pueden hacerse a costa de los jubilados o de los más pobres, es con la gente adentro”. Esta declaración refuerza la visión de que las estadísticas oficiales no logran captar la urgencia que se percibe en los barrios y comedores.

Colombo subraya que la pobreza estructural en la provincia “ya no se disimula bajo el esquema de asistencia actual”. Para la Iglesia local, la discrepancia entre el “éxito” fiscal del Gobierno y la realidad de las familias mendocinas que no cubren la Canasta Básica Total (CBT) pone en duda la efectividad de las políticas de contención. Y la falta de soluciones estables está generando una “miseria a cielo abierto que el Estado nacional parece ignorar en sus reportes periódicos de gestión”.

Por otro lado, y en diferentes declaraciones publicada por Mendoza Today, el gobernador Alfredo Cornejo ha destacado la baja de la pobreza en Mendoza desde que asumió Javier Milei, atribuyéndola principalmente a la reducción de la inflación, aunque reconoce que los indicadores siguen siendo altos en comparación con estándares internacionales como Chile.

En declaraciones de abril de 2025, señaló que la pobreza provincial descendió del 47% al 42,5% y la indigencia del 13,8% al 6,7% en el segundo semestre de 2024 según el INDEC, enfatizando que “la inflación levanta la pobreza” y que el ingreso de los sectores bajos se recupera más rápido con su desaceleración.

Posteriormente, en septiembre de 2025, celebró datos del primer semestre de ese año que ubican la pobreza en el Gran Mendoza en 33,5%, promoviendo empleo mediante minería sustentable, energías limpias e infraestructura como vías para su reducción continua.

Tercero en discordia por la pobreza

Sin embargo, el cuestionamiento a las cifras no proviene únicamente de la academia hacia el Gobierno. El referente de los Curas en Opción por los Pobres, Francisco “Paco” Olveira, ha manifestado su desacuerdo con la forma en que incluso la UCA aborda la pobreza.

Para Olveira, las “mediciones técnicas suelen quedarse en la superficie del problema sin entender la dimensión humana y política de la exclusión”. El sacerdote sostiene que medir la carencia solo por ingresos es una visión limitada que no contempla la dignidad de las personas ni la responsabilidad de los sectores económicos concentrados.

Olveira ha expresado que, aunque la UCA sea crítica con el Gobierno, su metodología sigue siendo funcional a un sistema que ve a la pobreza como un dato estadístico y no como una violación sistemática de derechos humanos. El referente social insiste en que la verdadera medición “debería realizarse desde el territorio y no desde oficinas climatizadas”. Sus expresiones añaden una capa de complejidad al debate, sugiriendo que tanto el Estado como las instituciones privadas están fallando en captar la urgencia de quienes viven en la marginalidad extrema.

El padre Francisco “Paco” Oliveira en una marcha callejera.

La tensión entre estos tres actores —Gobierno, UCA y movimientos sociales— evidencia una fragmentación en el diagnóstico de la crisis. Mientras la UCA utiliza sus modelos econométricos para alertar sobre el desfasaje de la Canasta Básica, el Gobierno se aferra a la reducción del déficit como única vía de solución. En este escenario, la pobreza se convierte en un campo de batalla dialéctico donde los datos del INDEC son utilizados como escudo o como arma, dependiendo de quién los interprete y bajo qué intereses políticos se analicen.

La situación social en la provincia, que Mendoza Today refleja en su agenda periodística habitual, sirve como recordatorio de que la pobreza tiene rostros geográficos específicos que la estadística nacional suele desdibujar. Pero lo cierto es que la falta de consenso sobre “cuántos pobres hay” y “quiénes son” dificulta la implementación de programas sociales eficientes.

La disputa entre el Observatorio de la Deuda Social y la gestión nacional parece lejos de resolverse, especialmente mientras otros referentes políticos y sociales sigan exigiendo un cambio de paradigma que no sólo considere la frialdad de los coeficientes de Gini o los índices inflacionarios.

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