Pichetto volvió al ring de la política con la idea de armar un “frente del 70%”

En las últimas semanas, el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto comenzó a ascender como una figura central de cara a las elecciones del 2027 respondiendo a un fenómeno denominado como el retorno de la política profesional. Su relevancia terminó por posicionarlo como un árbitro de la gobernabilidad, un rol que lo diferencia del resto de …

Nicolás Sanz

En las últimas semanas, el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto comenzó a ascender como una figura central de cara a las elecciones del 2027 respondiendo a un fenómeno denominado como el retorno de la política profesional.

Su relevancia terminó por posicionarlo como un árbitro de la gobernabilidad, un rol que lo diferencia del resto de la oposición en un contexto donde el peronismo necesita volver a reinventarse con la mira puesta en una tercera vía.

Ello brinda dos escenarios posibles. El menos probable, lo posiciona como posible candidato presidencial. Y el que se desliza en los pasillos del Congreso lo ubica como el gran armador de la oposición.

En tal contexto, como jefe del bloque Encuentro Federal en la Cámara de Diputados, Pichetto logró transformar la división legislativa en una herramienta de presión que obliga al Gobierno del presidente Javier Mliei a negociar cada uno de los proyectos que se envían al Congreso.

La realidad es que con una trayectoria parlamentaria de décadas, Pichetto perfeccionó un sexto sentido en cuanto a la lectura política y hoy se dirige al círculo rojo por elevación cuando habla de una suerte de capitalismo con orden.

Es que mientras el oficialismo promueve una desregulación total, el legislador rionegrino se diferencia al sostener que el Estado debe ser el protector de la industria argentina frente a la competencia desleal, marcando un límite ideológico claro que lo aleja del anarcocapitalismo sin caer en el estatismo del pasado.

Un movimiento relevante, que lo puede terminar beneficiando como hundiendo en sus aspiraciones, fue la capacidad de tender puentes con la ex presidenta Cristina Kirchner, de quien hacía tiempo ya permanecía distanciado.

No se trata de una rendición total al kirchnerismo, sino de un diálogo que le permitiría, según su propia lectura política, insistir en la necesidad de armar un frente mucho más amplio.

Si bien entiende que el peronismo debe  “deskirchnerizarse” en su estética para volver al poder, su encuentro con CFK ofrece, nuevamente, según su lectura, ese sello de racionalidad que considera que las clases medias reclaman. 

Al presentarse como un dirigente capaz de dialogar con dirigentes de todos los signos políticos, se convierte en el eslabón perdido entre el peronismo que quiere volver a ser gestión y un sector del PRO que se resiste a ser absorbido por las huestes del presidente Milei.

En tal contexto, Pichetto funcionaría para el peronismo como el garante del orden frente a la fatiga que en la sociedad argentina genera la polarización y el enfrentamiento constante.

Lo que no está del todo claro son sus siguientes pasos. Según pudo saber Diario Mendoza Today, Pichetto intenta armar algo que dentro de su propio círculo denominan el “Frente del 70%”.

Se trata de un sector político en el que entrarían personajes de distintas ramas ideológicas pero con una visión más “nacionalista” que la que sostiene la Casa Rosada.

¿Se reunirá Pichetto con figuras de peso del peronismo como Axel Kicillof y Sergio Massa? ¿Lograrán acordar? ¿Es cierto lo que dicen fuentes legislativas que por estas horas intenta tender puentes y entrecruzar al PRO residual, el radicalismo de gestión y el peronismo territorial? ¿Cuántos gobernadores podrá sumar a esta avanzada? Todas esas preguntas serán respondidas en el mediano plazo, solo resta observar los movimientos del histórico dirigente peronista.

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