Murió María Nieves, histórica coreógrafa y bailarina de tango
El tango perdió a una de sus figuras más emblemáticas. María Nieves Rego, conocida simplemente como María Nieves, murió este domingo a los 91 años y dejó detrás suyo una historia que no entra en ningún molde: más de siete décadas sobre los escenarios, entre la pasión, la disciplina y ese estilo inconfundible que la …
El tango perdió a una de sus figuras más emblemáticas. María Nieves Rego, conocida simplemente como María Nieves, murió este domingo a los 91 años y dejó detrás suyo una historia que no entra en ningún molde: más de siete décadas sobre los escenarios, entre la pasión, la disciplina y ese estilo inconfundible que la convirtió en leyenda.
Nacida el 6 de septiembre de 1934, creció en un conventillo del barrio de Saavedra junto a sus cinco hermanos, en una Buenos Aires de patios compartidos, radios encendidas y sueños grandes. De ahí, casi sin escalas, a las pistas de baile. Sus primeros pasos los dio en el Club Atlanta, en Villa Crespo, donde empezó a forjar un carácter fuerte y una presencia que, con el tiempo, se volvería ineludible.
El giro decisivo llegó cuando se cruzó con Juan Carlos Copes. Juntos formaron una de las duplas más influyentes de la historia del tango. La sociedad Copes-Nieves no solo brilló en las milongas porteñas: llevó el tango a una dimensión escénica inédita, con una técnica y una puesta en escena que marcaron un antes y un después.
Lo que empezó en los salones de Buenos Aires pronto se proyectó al mundo. Actuaron en el icónico The Ed Sullivan Show, una vidriera internacional que abrió puertas impensadas. Después vendrían Broadway, Las Vegas, París, Tokio, Roma… escenarios que confirmaron que el tango, con ellos, hablaba un idioma universal.
Uno de los hitos más recordados de su carrera llegó en 1984, cuando bailaron en la Casa Blanca frente al entonces presidente Ronald Reagan. No era solo un show: era la consagración de una artista que había llevado el pulso del arrabal a las cumbres del poder global.
Pero María Nieves no fue solo una estrella internacional. Fue, sobre todo, un símbolo cultural. Una representante de esa Buenos Aires de clubes de barrio, de milongas llenas y noches largas. Una mujer que, con carácter y talento, rompió moldes en un ambiente históricamente exigente.
Su legado sigue vivo en cada pista, en cada abrazo de tango. No por nada, cada 6 de septiembre —el día de su nacimiento— se celebra en la ciudad el Día de la Bailarina de Tango, un reconocimiento que trasciende generaciones.