Milei le pide ayuda a Cornejo vía Santilli, en medio de una situación económica que no da para más

En Verano, Mendoza es la muerte. No de manera literal, obviamente. Es una forma de decirlo. Una analogía nada elegante para referir a la ausencia total de información. No es nada nuevo: las vacaciones saben conspirar contra el intento de los medios de prensa de contar alguna historia interesante. Apenas sí hay que conformarse con …

Christian Sanz

En Verano, Mendoza es la muerte. No de manera literal, obviamente. Es una forma de decirlo. Una analogía nada elegante para referir a la ausencia total de información.

No es nada nuevo: las vacaciones saben conspirar contra el intento de los medios de prensa de contar alguna historia interesante. Apenas sí hay que conformarse con algún declaracionismo político o centrarse en informar sobre otros tópicos.

En lo político, por caso, lo único relevante es la visita que hará Diego Santilli el próximo jueves a Mendoza, información confirmada por fuentes del Ministerio a su cargo a este diario.

Se trata de una cuestión de necesidad: el gobierno de Javier Milei precisa del apoyo de Alfredo Cornejo para avanzar en la polémica reforma laboral que intenta impulsar en estas horas.

Se trata de una argamasa legislativa con puntos a favor y en contra, que intentará darle impulso al alicaído empleo en la Argentina. Eso al menos es lo que dicen desde el propio Ejecutivo nacional.

Lo cierto es que se trata de un pedido expreso del Fondo Monetario Internacional, como ya se ha publicado hasta el cansancio. Una suerte de “moneda de intercambio” que busca justificar el apoyo al propio Milei.

Los que saben dicen lo obvio: el empleo se genera a partir de la expansión de la economía. No hay mayor secreto que ese. La Argentina vive todo lo contrario: una brutal contracción, que ha hecho cerrar más empresas que la pandemia del Covid.

¿Quién contrataría hoy empleado alguno si no logra vender su producto o servicio? El problema no es la ley, sino el esquivo contexto económico, cuya caída parece no tener fondo. Basta otear los datos de la UIA y otras cámaras empresariales para notarlo.

Veamos los datos duros: tanto el sector industrial como el de la construcción cerraron 2025 con pésimos resultados. Con respecto al primero, cayó casi 9% en la medición interanual, reflejando la tendencia en caída consolidada; para el segundo indicador, es la segunda vez que cierra en terreno negativo, tras haber caído 4,7% contra noviembre del 2024. Los datos surgen del inobjetable Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

En noviembre, el índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) mostró una caída de 8,7% respecto a igual mes de 2024. Comparado con octubre, el IPI manufacturero cayó 0,6%.

Sin embargo, los meses que sí cerró en alza (desde enero hasta junio) parecen haber tenido más influencia al momento de medir el acumulado del año: subió 2% respecto a igual período de 2024.

Con esta nueva caída, registra el quinto mes del año consecutivo en caída: julio (-0,8%), agosto (-4,3%), septiembre (-0,5%), octubre (-2,8%) y noviembre (-8,7%).

No son los únicos números esquivos: basta leer el último informe de la consultora Centric, que midió el avance del Índice de Precios al Consumidor (IPC) reflejado sobre el salario que perciben los argentinos.

La medición de marras arrojó que 77% de los argentinos considera que su salario perdió poder adquisitivo frente al avance de aquel índice, con un impacto especialmente visible en la clase media.

El relevamiento expone una brecha creciente entre los datos macroeconómicos y la experiencia cotidiana de los hogares, atravesada por subas persistentes en tarifas, transporte y combustibles, rubros que erosionan el ingreso disponible.

Se suma a otro informe elaborado por la Universidad de Buenos Aires (UBA) que revela que hubo una suerte de “efecto serrucho” en los salarios de los argentinos.

Allí, el 64% aseguró percibirse como “clase media baja” o “baja”, reflejando una tendencia que supera a más de la mitad de los encuestados. Entretanto, el 55% consideró que la situación económica de la Argentina es peor que su situación personal. O sea…

Tal el derrotero que vive, Mendoza en particular, y la Argentina en general. Que permite entender por qué es absurdo cuestionar los beneficios que podría traer la minería. No se trata sólo de los puestos de trabajo directos que se crearían, sino también los indirectos.

Y de cómo esos fondos derramarían en la economía en general, como sucede en países como Chile, cuyo principal activo es el cobre. El mismo elemento químico que se encuentra en las imponentes montañas de Uspallata y que el mundo entero demanda.

De más está decir que la minería no es la panacea que resolverá todos los problemas. No obstante, sería irracional no admitir que aliviaría, y mucho, la coyuntura actual.

Alfredo Cornejo lo sabe. Por eso insiste en apurar los tiempos. Porque quiere llevarse los laureles por los eventuales logros que traerá aquella actividad.

Probablemente lo logre, pero será un activo que aprovechará mucho más su sucesor. ¿Ulpiano Suarez? ¿Rodolfo Suarez? ¿Luis Petri? Sólo el tiempo dirá.

Esta nota habla de: