Milei le gana la pulseada a Macri en plena campaña electoral (pero puede tener consecuencias)
Lentamente, el PRO va perdiendo suscriptores. Algunos más relevantes, otros menos, pero de a poco se empieza a notar el vacío detrás de las filas del ex presidente Mauricio Macri, que insiste en un proyecto político que convence cada vez a menos referentes de la política. Dos ex macristas, la vicegobernadora mendocina Hebe Casado y …
Lentamente, el PRO va perdiendo suscriptores. Algunos más relevantes, otros menos, pero de a poco se empieza a notar el vacío detrás de las filas del ex presidente Mauricio Macri, que insiste en un proyecto político que convence cada vez a menos referentes de la política.
Dos ex macristas, la vicegobernadora mendocina Hebe Casado y la ministra de Seguridad Nacional Patricia Bullrich, resolvieron desafiliarse al PRO para pasarse a La Libertad Avanza. Ambas idolatraban a Macri y este martes apostaron por cruzar el puente que las dividía del oficialismo.
En el caso de Casado, si bien podría llegar a esperarse teniendo en cuenta los últimos acontecimientos que la ubicaban más cerca de Milei y de Macri, no dejó de ser llamativo su salto, dado que el año pasado había participado en la interna para liderar el PRO en Mendoza.
Sin embargo, en terreno cuyano son más que conocidas sus transformaciones ideológicas. Hoy puede sostener una cosa y mañana otra contrariamente opuesta sin ruborizarse. Cómo cuando pidió eliminar la figura del femicidio, en momentos en el que lo planteaba el Gobierno de Milei, cuando apenas unos años atrás levantaba esa bandera.
Lo cierto es que la situación con el ex presidente se había deteriorado demasiado. Tal es así que a principios de abril, tras criticar la conducción del PRO, protagonizó un encontronazo con Macri, quien al ser consultado sobre los dichos de la vicegobernadora mendocina solo atinó a responder: “No sé lo que dijo, pero seguro no me perdí nada”.
Por otro lado, es sabido que Casado siempre fue de la línea bullrichista, por lo que no sorprende del todo el hecho de que ambas hayan anunciado su afiliación a La Libertad Avanza exactamente el mismo día, con escasos minutos de diferencia.
El caso de Patricia Bullrich era más que esperable, lo que no se entiende es el momento. ¿Por qué no antes? ¿Por qué tardó un año y medio en saltar de partido cuando la relación con Macri ya estaba virtualmente rota?
Es un misterio, pero resulta elocuente que lo haya hecho en épocas de elecciones. ¿Se lo habrá pedido el propio presidente con el fin de fortalecer el espacio en términos legislativos y, de paso, ganarle la pulseada a Macri?
Es que hay una línea bullrichista muy importante dentro del PRO, por lo que no son pocos los que podrían eventualmente seguir a su mentora y pasarse a La Libertad Avanza, o bien, armar un bloque que en definitiva funcione como un órgano del oficialismo nacional.
En la Cámara de Diputados se habla de unos 10 legisladores nacionales que podrían pegar el portazo en el PRO en línea con la decisión tomada por la ex candidata presidencial de Juntos por el Cambio.
Entre ellos se encuentra Damian Arabia, bulrrichista de la pura cepa, y unos otros, un poco más flexibles pero aún así apadrinados por la funcionaria mileista, tales como Silvana Giudici, Gerardo Milman, Fernando Iglesias, Sabrina Ajmechet, Patricia Vásquez, Laura Rodríguez Machado, Alejandro Bongiovanni, José Nuñez y Sergio Capozzi.
No son los únicos, están también los dos diputados santafecinos que vienen de romper con el PRO y que desde el entorno de Bullrich buscan sumarlos al oficialismo. Se trata de Gabriel Chumpitaz y Verónica Razzini.
¿Podría seguir el funcionado el drenaje dentro del PRO? Hay hace tiempo dudas con Diego Santilli y Cristian Ritondo, ambos aduladores de Macri que ven con buenos ojos la gestión del Gobierno Nacional.
De suceder sería un duro golpe para Macri, ya que son las dos figuras más importantes con las que cuenta el PRO en terreno bonaerense. En todo caso, perdería una sustancial fuerza política en un terreno de constante disputa con el peronismo.
Los coqueteos existen, no solo es algo a lo que se hace referencia en privado, sino que pude notarse públicamente. Sin embargo, como dice el refrán, “del dicho al hecho hay un largo trecho”.
Cabe resaltar que este martes, el armador de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja, y Ritondo, se reunieron en las oficinas del primero para continuar analizando la posibilidad de una alianza entre el PRO y LLA.
Una definición entre ambos está cerca, pero hay dudas sobre cómo será el armado de la lista y entre ambos bandos pelean por ver quién se queda con la cabeza. ¿Cuál será la figura central de la campaña en caso de haya un acuerdo? Esa es la definición más difícil por estas horas.
Si bien probablemente la centralidad recaiga en dos figuras, quienes integrarán el primer y el segundo lugar de la lista de la posible alianza, la disputa está en quién se queda con qué lugar.
“La idea es ganarle a Cristina Kirchner”, sostienen ambos en privado, pero también tienen en cuenta que una unión entre ambas fuerzas políticas no puede hacerse pura y exclusivamente para ganar las elecciones.
Miran con convencimiento lo acontecido con Alberto Fernández y Cristina Kirchner, que terminaron destrozándose internamente después de no coincidir tras ganar las elecciones. Además está a la vista que tanto el PRO como LLA quieren desterrar al peronismo de la gobernación bonaerense, y para eso necesitan trabajar en conjunto de cara a las elecciones generales del 2027.
En la Ciudad de Buenos Aires el clima es distinto, más hostil, muy lejos de esa amabilidad y calidez con el que ambos partidos se cruzan en territorio bonaerense. La Libertad Avanza no solo quiere terminar con el kirchnerismo, sino también con el emblema porteño de las últimas dos décadas, que es el PRO.
De hecho, tanto Milei como su candidato a legislador, Manuel Adorni, le restan importancia al oficialismo de la Ciudad de Buenos Aires. “Salen terceros” señalan al tiempo que intentan polarizar con el radical Leandro Santoro que juega con el sello del peronismo.
No quieren ni les interesa aliarse con el pro en el distrito capitalino. Todo lo contrario. Quieren dejarlo atrás y gobernar la Ciudad a partir del 2027, marcando no solo un cambio de sello partidario, sino también un cambio de época. Básicamente el mileismo quiere conseguir lo que sistemáticamente no logró el peronismo.
Hoy la centralidad está puesta en manos de La Libertad Avanza, que elige con quién aliarse, cuándo y dónde. Ello envalentona tanto al presidente como a su secretaria General Karina Milei.
Sin embargo deberá tener cuidado. La Libertad Avanza es una fuerza relativamente nueva que tiene todas las posibilidades de crecer, tanto a nivel político como electoral, pero no por ello debe pecar de incredulidad. Los enfrentamientos no siempre pueden sostenerse a largo tiempo y tener a Macri en la vereda de enfrente puede jugarle una mala pasada en elecciones futuras.