Mendoza Today: acerca de la vocación (y el arte) de hacer periodismo sin segundas intenciones
El empresario estaba preocupado. Muy preocupado. Llamó a varios de sus amigos y conocidos y les preguntó qué había detrás de la investigación sobre su persona que había publicado Diario Mendoza Today. “¿Qué busca esta gente, por qué se meten conmigo?”, preguntó de manera retórica el hombre en cuestión a uno de sus interlocutores, que …
El empresario estaba preocupado. Muy preocupado. Llamó a varios de sus amigos y conocidos y les preguntó qué había detrás de la investigación sobre su persona que había publicado Diario Mendoza Today.
“¿Qué busca esta gente, por qué se meten conmigo?”, preguntó de manera retórica el hombre en cuestión a uno de sus interlocutores, que luego reveló la conversación a quien escribe estas líneas. El diálogo es casi idéntico al que el afectado tuvo con otra gente.
Su inquietud fue tal, que mandó a hackear el sitio web de este medio. E incluso desistió de ayudar monetariamente a una reputada universidad mendocina porque este periodista daría una charla allí.
Entretanto, siguió en su vano intento de averiguar las motivaciones detrás de la investigación que lo complicó. Allí se revelaban los detalles de una metodología delictiva, persistente en el tiempo, al menos en las últimas décadas.
Y allí mismo aparece la respuesta: la motivación de la nota fue su propia conducta, que ameritó poner el foco sobre su persona, por la gravedad de los delitos que suele cometer, día tras día, con una impunidad que le regalan la política, la Justicia y los “grandes” medios.
No hay más que ello. Sólo la intención de hacer buen periodismo. Cuya definición es la de contar hechos de la realidad que sean de interés público. ¿No es este el mejor “caso testigo”? ¿No es acaso una de las historias más sorprendentes, de esas que ameritan revelarse?
Lamentablemente, los “grandes” medios mendocinos han acostumbrado a políticos y empresarios —y al “círculo rojo” en general— a interpretar que detrás cada noticia publicada hay segundas intenciones. Principalmente pedidos dinerarios. Extorsión pura y dura.
Mendoza Today viene machacando al respecto, en un intento de que la prensa vuelva a hacer lo que debe hacer: informar. Sin operaciones ni aprietes de por medio.
La pauta oficial es un gran ejemplo de ello: medios que cobran cientos de millones de dinero del Estado que jamás les pagaría un privado, ni en mil años. Y así y todo nunca les alcanza. Piden más y más, con una voracidad pocas veces vista. Siempre bajo amenaza de revelar situaciones indecorosas.
Ello ha llevado a desdibujar la función que debe ejercer la prensa. En una situación que parece irreversible. Básicamente porque políticos y empresarios de medios ya se han acostumbrado a este círculo vicioso maldito. Y no parecen mostrar intención alguna de revertirla.
Los damnificados son los ciudadanos de a pie, que ven frustradas sus chances de informarse como corresponde. Ello a su vez no les permite tomar decisiones adecuadas. Y así sucesivamente.
Por eso, siempre aconsejo releer la definición de Horacio Verbitsky sobre la función de la prensa: “Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa; el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar”.