Tras la disolución del EPAS, Irrigación se encarga del agua potable y cloacas

El Gobierno provincial anunció la puesta en marcha de la repartición específica que se hará cargo de llevar adelante las tareas de regulación y control que, hasta el año pasado, realizaba el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS). Desde este mes, comenzó a operar la Dirección de Regulación y Control de Agua y Saneamiento …

El Gobierno provincial anunció la puesta en marcha de la repartición específica que se hará cargo de llevar adelante las tareas de regulación y control que, hasta el año pasado, realizaba el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS).

Desde este mes, comenzó a operar la Dirección de Regulación y Control de Agua y Saneamiento (DIRCAS), bajo la órbita del Departamento General de Irrigación (DGI). Con sede en el primer piso del organismo.

La dependencia estará a cargo de fiscalizar el servicio en toda la provincia, supervisando tarifas, calidad del agua y planes de inversión.

El cambio no es menor. La reestructuración busca mayor eficiencia y control, pero también un fuerte ahorro para el Estado, según sostienen desde el oficialismo: el sostenimiento administrativo de las funciones reasignadas ya no dependerá del presupuesto provincial, lo que permitirá reducir gastos en unos 1.000 millones de pesos anuales.

Tras la disolución del EPAS, el gobierno de Mendoza reubicará a algunos de sus exempleados

Al frente de la nueva dirección quedó Sebastián Pulido, ingeniero electrónico con experiencia en gestión de proyectos y exfuncionario del Ministerio de Seguridad. Desde su oficina, tendrá la misión de garantizar un servicio más transparente y equitativo, no solo en la empresa estatal AySAM, sino también en los Prestadores de Gestión Comunitaria, que abastecen al 30% de los mendocinos.

Sebastián Pulido

El rediseño del esquema de control del agua en Mendoza quedó sellado a fines de 2024, cuando la Legislatura aprobó la ley que reconfiguró el marco regulatorio y traspasó la fiscalización del servicio a Irrigación.

Desde ahora, además de velar por el uso del recurso hídrico, el organismo deberá supervisar la potabilidad, el tratamiento de efluentes y el cumplimiento de los estándares sanitarios y ambientales.

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