Medicamentos: importante avance de Mendoza
Nunca había tenido el mundo, como sucede en la actualidad, tantas armas terapéuticas para hacer frente a las enfermedades que afligen a la humanidad. Al mismo tiempo, millones de personas mueren por falta de medicamentos para los cuales existe la capacidad tecnológica y financiera (por lo menos teórica) para ponerlos a disponibilidad de todos. De …
Nunca había tenido el mundo, como sucede en la actualidad, tantas armas terapéuticas para hacer frente a las enfermedades que afligen a la humanidad.
Al mismo tiempo, millones de personas mueren por falta de medicamentos para los cuales existe la capacidad tecnológica y financiera (por lo menos teórica) para ponerlos a disponibilidad de todos. De los diez millones de niños de menos de 5 años que mueren en los países en desarrollo cada año, aproximadamente ocho millones, estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), podrían evitarse si tuvieran un acceso regular a medicamentos.
En Argentina con mucha o poca inflación, los medicamentos son cada vez más caros, perjudicando la salud de amplios sectores de la sociedad, sobre todo a los jubilados que fueron los más golpeados por el gobierno de Milei, con la quita de los remedios gratuitos y la decisión de pasar a venta libre a varios fármacos, dejando de consumir varios de ellos.
Estudios comparativos, de una canasta de 10 medicamentos entre Argentina, España, Estados Unidos, Colombia y Perú reveló que en Argentina los fármacos son más caros que en países con ingresos per cápita mucho mayores, como España y EE. UU., con diferencias de hasta un 1.000 por ciento.
El director del Centro de Profesionales Farmacéuticos señaló que en el mercado farmacéutico argentino “existe un abuso de la posición dominante”. A pesar de que las ventas de unidades cayeron en más de 9 millones, los laboratorios nacionales incrementaron su facturación en un 332,9%.
Las multinacionales aseguran que los mayores incrementos se produjeron en los productos elaborados por los fabricantes locales, y éstos, a su vez, invierten la ecuación y señalan que son las compañías extranjeras las que han encarecido en mayor medida sus productos. Pero nadie discute el punto central: los remedios están cada vez más lejos del bolsillo del consumidor.
Sin embargo, no son los laboratorios los que determinan en un todo el aumento astronómico, en un país como la Argentina, donde el precio de los medicamentos está entre los cinco más caros del mundo. Desde que salen del laboratorio hasta que llegan al público, los remedios se encarecen un 75% por las comisiones que recargan droguerías, distribuidoras y farmacias en toda la cadena de comercialización.
Y también el Estado hace lo suyo. A diferencia de lo que ocurre en Brasil, México o el Reino Unido, donde no pagan impuestos, en la Argentina soportan una carga impositiva bastante más que el que aplica Italia o el que rige en España. Estos datos explican al menos en parte por qué muchas veces los argentinos deben pagar más caro un mismo remedio aquí que lo que cuesta en el extranjero.
Mendoza pionera en importar remedios de la India
En el marco de esta situación tan difícil para la población en general, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, inició gestiones para importar medicamentos desde India, el principal y más económico proveedor de medicamentos genéricos a nivel mundial.
Cornejo aseguró que su propuesta contaba con el respaldo del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. De hecho, desde la cartera encargada de la desregulación aclararon que la Ley 16.463 de Medicamentos, sancionada en julio de 1964 durante el gobierno de Arturo Illia, ya permitía esta práctica.
Esto es porque, desde años, dentro del sistema de salud todas las respuestas apuntan a la reglamentación de un sistema de prescripción por denominación genérica y no por marca.
En la Argentina, los intentos oficiales por contener los aumentos de precios y evitar la dispersión de costos se remontan a la administración del Presidente Arturo Illia, en la década del 60, cuando se impulsó la llamada ley Oñativia para obligar a los médicos a pedir genéricos. Pero no hubo caso. El golpe de Estado del general Juan Carlos Onganía cortó de cuajo esa posibilidad y allí quedó.
Recien el 28 de agosto de 2002 se sancionó en nuestro país la ley 25.649 de “Especialidades Medicinales y Promoción de la Utilización de Medicamentos por su Nombre Genérico”, que indica que toda receta o prescripción médica deberá efectuarse en forma obligatoria expresando el nombre genérico del medicamento.
Sin embargo, en el segundo párrafo de la ley se puntualiza como criterio adicional que la receta podrá indicar, además del nombre genérico, el nombre o marca comercial. Este agregado dejó abierta la puerta para que, luego de un período de buenos resultados (hasta el año 2006), comenzara el incumplimiento de la ley, lo que lo volvió a ser un problema sin remedio.
La estrategia de impulsar el consumo de genéricos es cada vez más popular en los países desarrollados. En los Estados Unidos, por ejemplo, el 40% de los remedios recetados es genérico.
No obstante, en las naciones de menor desarrollo, donde los fabricantes de medicamentos obtienen sus mayores márgenes de ganancia, esta posibilidad no termina de echar raíces por la presión permanente de los laboratorios que tienen mayor poder de lobby.
Después de un año de trámites y negociaciones, Mendoza logró importar la primera partida de medicamentos para el sistema de salud público y empezar a reducir los costos que tiene la provincia para abastecer a sus hospitales y centros de salud.
El Gobierno de Mendoza concretó por primera vez una compra directa de medicamentos a laboratorios de la India. La inversión fue de 150 mil dólares, lo que permitirá un ahorro estimado del 45% al 50%, en comparación con los precios habituales.
La medicación adquirida en esta primera partida es metformina, para tratar la diabetes tipo 2, la prediabetes y la diabetes gestacional.
De esta manera el gobierno de Mendoza produce un gran avance en encontrarle una solución a tan grave problema que afecta a los habitantes de la provincia, y que debe seguir ampliando a otros fármacos.
Una actitud positiva que varias provincias quiere imitar y que debería animar al gobierno nacional a desregular el mercado de los medicamentos.