Más de 27 millones de peruanos definirán su futuro presidencial en un balotaje polarizado
Perú asistirá a las urnas el domingo para elegir entre dos modelos de país diametralmente opuestos, representados por la derecha y la izquierda, en medio de un escenario de marcada inestabilidad y criminalidad.
Más de 27 millones de habitantes votarán mañana por un nuevo presidente del Perú, eligiendo entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez, quienes obtuvieron la mayor cantidad de sufragios en la primera vuelta y pasaron al balotaje.
Los peruanos llegarán a la elección presidencial de este domingo entre la polarización y la resignación de votar por el mal menor, enfrentando dos visiones diametralmente opuestas para una nación socavada por la inestabilidad y la criminalidad. Los comicios se concretarán luego de que la primera vuelta, celebrada el pasado 12 de abril, arrojara resultados definitivos que fueron difundidos con gran demora por las autoridades electorales más de un mes después.
La candidata derechista Keiko Fujimori cerró su campaña electoral con un acto masivo en Lima, la región del país donde las encuestas le otorgaron un mayor respaldo de cara a los comicios del domingo. Durante su discurso de clausura, la postulante elogió la figura de su fallecido padre, el dictador Alberto Fujimori -quien fuera sentenciado en el pasado por corrupción y crímenes de lesa humanidad-, y aseguró que espera gobernar como lo hiciera su progenitor.
Fujimori prometió aplicar mano dura contra la delincuencia, aportar orden y progreso, y atribuyó el caos y el retroceso directamente a su rival político, dedicando su último mensaje público a captar el voto de los ciudadanos indecisos.
Por su parte, el candidato de izquierda Roberto Sánchez prefirió cerrar sus actividades proselitistas con consignas fuertemente enfocadas en el interior de Perú, zona geográfica donde los sondeos previos lo posicionaron como el competidor preferido. En su última alocución, el dirigente recordó al expresidente Pedro Castillo, quien fue destituido y encarcelado tras su fallido intento de cerrar el Congreso, y anunció formalmente que dictará un indulto en su favor en caso de acceder a la Presidencia.
Sánchez se presentó ante los votantes como la voz de los excluidos y los pobres, cuestionó el autoritarismo fujimorista y su historia de corrupción, y prometió restaurar la división de poderes en la república.