Llegó el día: Millones de peruanos eligen presidente en un balotaje marcado por la polarización

La derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez midieron sus fuerzas en las urnas para definir el rumbo de un país afectado por la inestabilidad.

Más de 27 millones de peruanos acudirán a las urnas este domingo para elegir a su nuevo presidente en una segunda vuelta electoral disputada entre la candidata de derecha Keiko Fujimori y el aspirante de izquierda Roberto Sánchez. Ambos líderes llegaron al balotaje tras convertirse en las opciones más votadas durante la primera vuelta, representando dos visiones diametralmente opuestas para conducir una nación socavada por la inestabilidad política y los altos índices de criminalidad. 

Según reportaron los analistas locales, la ciudadanía afronta la jornada electoral en medio de una profunda polarización social y con la resignación generalizada de emitir un sufragio por lo que consideraron el mal menor.

Los testimonios recogidos en los centros de votación reflejaron de manera nítida la fractura ideológica que dividió al electorado a lo largo de todo el proceso de campaña. 

En los sectores que respaldaron la propuesta de la derecha, los votantes priorizaron su rechazo a los modelos de izquierda tradicional, tal como explicó una estudiante universitaria al señalar: "Voto por Keiko porque ella es la mejor opción que pueda haber porque estoy en contra del comunismo". Por el contrario, los simpatizantes del bloque opositor concentraron sus críticas en la figura de la líder de Fuerza Popular, tal como manifestó una trabajadora comercial al afirmar: "Voto por Sánchez porque considero que es lo mejor frente a Keiko que es un desastre y que ha traído una destrucción al Perú".

Los últimos sondeos de opinión previos a la veda electoral mostraron una ligera ventaja en favor de Fujimori, aunque los encuestadores advirtieron que el escenario final se mantuvo abierto debido al alto porcentaje de indecisos. Geográficamente, la postulante derechista logró concentrar su mayor caudal de apoyo en la capital, Lima, mientras que el candidato de izquierda obtuvo una marcada preferencia en las provincias del interior del país. 

Ambos aspirantes presidenciales eligieron la ciudad capital para realizar sus actos de cierre de campaña, donde buscaron consolidar sus núcleos duros y convencer a los ciudadanos que aún no definían su postura.

Durante su discurso de cierre, Keiko Fujimori reivindicó la figura de su padre, el fallecido dictador Alberto Fujimori, quien fuera sentenciado por la justicia debido a delitos de corrupción y crímenes de lesa humanidad. 

Esta nota habla de: