Leonardo Scatturice, el espionaje de la SIDE libertaria y la inquietante sombra del narcotráfico
En el mundo de la política y los negocios las coincidencias no existen. Indicios de una trama que podría derivar en algo inesperado.
Leonardo Scatturice no necesita presentación: ex agente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), hoy en día hace negocios de todo tipo vinculados al lobby entre Estados Unidos y la Argentina.
A su vez, abreva en el oscuro negocio del espionaje, principalmente traficando tecnología que suele ser cuestionada en los países del primer mundo. Ello explica el incidente de las valijas que ingresaron a la Argentina el pasado 26 de febrero de la mano de Belén Arrieta en el vuelo del avión Bombardier Global 5000 matrícula PRVN18RU.
Arrieta es empleada de Scatturice y zafó de que revisaran sus maletas merced a un llamado telefónico de último momento que se sospecha provino de algún lugarteniente del oscuro Santiago Caputo.
Este último es quien maneja la SIDE libertaria y ostenta un contrato millonario -en dólares- con Scatturice, lo cual hace presumir que en esas valijas arribaron equipos tecnológicos de última generación. De esos que se utilizan para el espionaje interno, el mismo que prohíben las leyes argentas.
Digresiones aparte: ¿Serán de aquella partida los equipos tecnológicos que le encontraron al mendocino Facundo Leal en uno de los allanamientos que le hizo la Justicia la semana que pasó?
El día que se conozca la letra chica de estos acuerdos, varios funcionarios de Milei terminarán tras las rejas. No sólo por la referida intrusión en la vida privada de los ciudadanos de a pie, sino por los millones y millones de dólares en juego, parte de los cuales terminaron en los bolsillos de reputados referentes libertarios.
Todo ello se vuelve aún más turbio cuando se observa que Scatturice ostenta una fuerte pulsión por adquirir deficitarias empresas que saben ser funcionales al tráfico de drogas. Rememora las intentonas de Alfredo Yabrán de incursionar en el mismo rubro.
De hecho, una de las firmas adquiridas por el ex espía es OCA, que supo pertenecer al empresario desaparecido el 20 de mayo de 1998 y que acumuló en los años 90 infinidad de causas judiciales por transportar encomiendas con droga. Los detalles pueden leerse en mi libro "La larga sombra de Yabrán" (Ed. Sudamericana, 1998).
Flecha Bus y Flybondi son otras de las empresas que compró Scatturice, ambas tan deficitarias como proclives al narcotráfico. Por caso, la primera de ellas, Flecha Bus, arrastra históricas sospechas por lavado de dinero de la venta de estupefacientes. El colega Daniel Enz reveló los detalles de la trama en el año 2003.
Más aún: hay fuertes rumores de que el empresario estaría interesado en adquirir Intercargo, otra de las firmas que utilizaba Yabrán para mover drogas prohibidas.
Lo antedicho abre un nuevo abanico de posibilidades respecto de los negocios de Scatturice en la Argentina. Que, como se dijo, traen a la memoria colectiva los añejos años 90, cuando Yabrán adquiría firmas del mismo tenor para traficar narcóticos. ¿Casualidad o causalidad?