La falta de alternativas y la orfandad política: el riesgo de la democracia argentina

Hoy existe un fenómeno altamente visible pero del que nadie habla y refiere a la orfandad política que padece una gran porción del electorado que se encuentra  inmersa en una zona de exclusión de representatividad. Mientras La Libertad Avanza profundiza su modelo político y la oposición se refugia en la resistencia que tiene más olor …

Nicolás Sanz

Hoy existe un fenómeno altamente visible pero del que nadie habla y refiere a la orfandad política que padece una gran porción del electorado que se encuentra  inmersa en una zona de exclusión de representatividad.

Mientras La Libertad Avanza profundiza su modelo político y la oposición se refugia en la resistencia que tiene más olor a nostalgia que a proyecto de futuro, millones de argentinos se encuentran en un momento marcado por el vaciamiento de opciones alternativas.

Es el drama que hoy afecta al votante del medio, aquel que descarta de plano al oficialismo pero mantiene un rechazo visceral ante la posibilidad del retorno de figuras que perdieron estructura política tanto en 2019 como en el 2023.

Se trata de una masa de personas que muestran un nivel de desaprobación horizontal frente a toda la dirigencia política y que no ve, ni en el pasado ni en el presente, un futuro prometedor.

Son aquellos que no compran el relato del oficialismo como la única salida, pero tampoco encuentra consuelo en una oposición que parece más preocupada por sus internas bonaerenses o por dirimir quién hereda el bastón de mando de un movimiento en crisis de identidad.

Mucho peor el escenario que le toca atravesar a aquellos que supieron apoyar al PRO y hoy ven cómo sus dirigentes se debaten entre mantener la identidad partidaria o finalmente ser absorbidos por el partido del presidente Javier Milei.

Pero el tablero es más complejo incluso de lo que se ve a simple vista, porque finalmente el reagrupamiento de sectores bajo nuevas etiquetas como Fuerza Patria no logra quitarse el estigma de las caras del pasado, ofreciendo una receta que el electorado independiente ya probó y descartó. 

Este vacío intenta ser capitalizado en parte por figuras de gestión provincial e incluso municipal, pero lo cierto también es que la potencia del oficialismo nacional en redes sociales termina en parte por eliminar cualquier intento de conformación de una tercera vía.

Muchos podrán sostener que se trata de un grupo pequeño de gente, apreciación que se contradice al analizar los altos índices de inasistencia a las urnas incluso en votaciones tan importantes como las presidenciales del 2023.

El resultado es finalmente una democracia que no es democrática, porque puede haber gestión, puede haber oposición, pero no hay una alternativa, al menos no la hay hoy, donde el votante decepcionado e independiente pueda apostar su voto.

Lo único que funciona hoy es el fanatismo, el círculo vicioso del resentimiento, pero no la opinión o el análisis crítico e independiente, por lo tanto, una gran porción de la sociedad hoy se queda sin representación política, lo que supone un grave riesgo para el sistema democrático argentino.

Esta nota habla de: