La comodidad de la vieja grieta: por qué el kirchnerismo elige polarizar con Macri
El diputado nacional Máximo Kirchner atacó públicamente al ex presidente Mauricio Macri a quien desafió a presentarse como candidato a presidente en las elecciones del próximo año. Se trata de una estrategia política que comenzó a diagramar, acusando al ex mandatario de “extorsionar” al presidente Javier Milei, con el fin de ejecutar una maniobra en …
El diputado nacional Máximo Kirchner atacó públicamente al ex presidente Mauricio Macri a quien desafió a presentarse como candidato a presidente en las elecciones del próximo año.
Se trata de una estrategia política que comenzó a diagramar, acusando al ex mandatario de “extorsionar” al presidente Javier Milei, con el fin de ejecutar una maniobra en la que termina por seleccionar su rival más conveniente.
En este caso, el kirchnerismo demostró que prefiere retornar a la comodidad de la polarización tradicional con el fundador del PRO, un terreno conocido, en lugar de desgastarse en un cuerpo a cuerpo contra el relato de la actual gestión libertaria.
Esta elección del enemigo natural lo que busca es reactivar la grieta histórica del país para eliminar matices y obligar al electorado a optar nuevamente entre dos modelos que estuvieron fuertemente contrapuestos durante el mandato de Macri.
Pero en paralelo, este tipo de declaraciones meten el dedo en la llaga dentro de las frágiles alianzas que sostienen al oficialismo tanto en el Congreso de la Nación como en la gestión diaria.
Es que al etiquetar los movimientos de Macri como una “extorsión” sobre la figura del presidente actual, Máximo Kirchner busca dinamitar los débiles puentes entre La Libertad Avanza y el PRO.
Básicamente, con esta jugada el diputado nacional busca sembrar la sospecha permanente de que el ex mandatario puede ser un socio, pero con ambiciones personales y poco confiable.
Sus declaraciones no fueron improvisadas y de hecho tiene un fin electoral, obligando al PRO a ratificar su autonomía mediante la postulación de un candidato propio abriendo un frente de batalla de tres puntas en el que, en la lectura del legislador, el ganador sería el kirchnerismo.
El peronismo sabe que la fractura del voto de centroderecha y derecha en las elecciones representa su mejor oportunidad para recuperar posicionamiento y mostrarse, además, como un frente más competitivo.
En definitiva, Máximo Kirchner ya eligió a su enemigo predilecto, atacando a Macri, dividiendo el voto y tratando de capitalizar el descontento social con el ajuste del Gobierno de Milei.
Tres preguntas surgen de ello: ¿Cuál será la respuesta de Macri? ¿Por qué el diputado se inclinó a polarizar con Macri antes que con Milei que es quien gobierna hoy? ¿Será que ve en el expresidente una figura potable para ganar las elecciones presidenciales?
En la arena política no existen las causalidades, todas las decisiones se toman por una razón particular y de allí salen las estrategias. Las cartas están echadas y sólo el tiempo dirá si Máximo Kirchner tomó el camino correcto o el equivocado.