La Causa Cuadernos comienza a demorarse más de lo previsto: las razones

La combinación de factores, como la intención de la defensa de demorar el juicio el mayor tiempo posible y las fallas técnicas, terminan por favorecer a los propios enjuiciados.

Por estas horas, el juicio oral por la Causa Cuadernos, que tiene como principal acusada en el banquillo a la ex presidenta Cristina Kirchner, afronta una marcada desaceleración en su desarrollo debido a múltiples problemas y a la compleja dinámica del proceso.

La parálisis de la última jornada, el pasado martes, debido a un sorpresivo corte de internet en el edificio de los Tribunales de Comodoro Py, obligó a suspender las declaraciones testimoniales programadas.

De esta forma, se alteró el calendario fijado por el Tribunal y postergó las comparecencias de figuras de alto perfil como el exministro de Economía Roberto Lavagna, el financista Leonardo Fariña y la exdiputada Mariana Zuvic.

Pero no es un hecho único y mucho menos aislado, ya que la interrupción de la actividad terminó por profundizar el arrastre de las demoras que acumula el debate desde su inicio.

Cabe señalar que durante el último mes apenas pudieron declarar 7 de las 43 personas convocadas inicialmente para mayo, lo que no hace más que obligar al Tribunal a reprogramar los testimonios haciendo que el caso se extienda más allá de los extensos plazos establecidos.

Dentro de los que estaban previstos para declarar el mes pasado, y no tuvieron la oportunidad, se encuentra la ex secretaria de Nestor Kirchner, Miriam Quiroga, que se justificó por temas de salud.

A su vez, las interminables rondas de preguntas impulsadas por los numerosos equipos de abogados defensores extienden la duración de cada comparecencia individual por varias horas, lo que reduce la cantidad de testigos que pueden presentarse por jornada.

Es así que la combinación de factores, como la intención de la defensa de demorar el juicio el mayor tiempo posible (véase el caso de Diego Cabot que debió declarar por 11 horas) y las fallas técnicas, terminan por favorecer a los propios enjuiciados.

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