La CAME advirtió sobre la caída del consumo minorista y la necesidad de reactivar el financiamiento para las pymes mendocinas
Ricardo Diab, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), analizó el difícil escenario que enfrentó el sector minorista tras el cierre de 2025. Aunque las estadísticas mostraron un crecimiento anual leve, el dirigente advirtió sobre una tendencia negativa que se profundizó durante el segundo semestre. Según explicó, la falta de herramientas financieras …
Ricardo Diab, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), analizó el difícil escenario que enfrentó el sector minorista tras el cierre de 2025. Aunque las estadísticas mostraron un crecimiento anual leve, el dirigente advirtió sobre una tendencia negativa que se profundizó durante el segundo semestre. Según explicó, la falta de herramientas financieras y el estancamiento del salario real afectaron de manera directa a las unidades productivas locales.
El balance del año pasado estuvo marcado por un fenómeno de recuperación estadística frente a un periodo previo muy desfavorable. Diab aclaró que los primeros meses de 2025 resultaron positivos solo por la comparación con un 2024 crítico. Al respecto, el referente precisó: “Hubo un rebote estadístico que dio una mejora inicial apoyada en la aparición de financiamiento. Sin embargo, ni bien eso se revirtió, la tendencia negativa continuó”.
Desde la entidad que nuclea a las pequeñas y medianas empresas señalaron que, si bien la estabilidad macroeconómica es un paso necesario, la economía real todavía no percibió los beneficios. Diab reconoció que el equilibrio fiscal otorgó previsibilidad, pero insistió en que el sector comercial requirió incentivos urgentes para el consumo. “El salario quedó descalzado al principio de esta gestión y hoy nuestra principal problemática es la falta de poder adquisitivo de la gente“, observó el presidente de CAME.
Uno de los reclamos más persistentes de los comerciantes fue la restitución de planes de pago en cuotas largas que resulten accesibles para el bolsillo del trabajador. La ausencia de programas similares al antiguo “Ahora 12” dificultó la venta de productos básicos como calzado o indumentaria. En ese sentido, Diab continuó exponiendo: “Lo que el sector comercial nos reclama hoy son cuotas; antes el ‘Ahora 12’ permitía comprar una zapatilla en 6 o 12 meses, algo que hoy, de un solo pago, es imposible para un asalariado”.
El dirigente también reflexionó sobre la transición desde un modelo de consumo subsidiado hacia uno de estabilidad real, aunque admitió que el costo social de dicho cambio fue elevado. Diab planteó una paradoja sobre la situación actual de los comercios frente a la rentabilidad del pasado. “Si vamos a la foto concreta de la caja, hoy el comerciante abre y tiene menos que antes. Aquellos planes con 24 o 48 cuotas subsidiadas por el Estado generaron un consumo fantástico, pero el Estado emitía para subsidiar eso”, declaró.
Finalmente, el informe de CAME destacó que solo algunos sectores vinculados a la energía y la minería lograron escapar a la tendencia general de caída. Mientras áreas como Vaca Muerta o el litio mostraron dinamismo, el comercio de barrio enfrentó una realidad mucho más cruda. Al cerrar su análisis, Diab manifestó: “A ‘doña María’ lo que le importa es si puede comprar la leche, el pan o las zapatillas. Cómo se financia o se deja de financiar la economía termina siendo una cuestión semántica para los especialistas”.