La actividad en restaurantes mendocinos cayó un 30% por las bajas del turismo
El primer fin de semana largo de junio, que prometía un respiro para la alicaída actividad turística, dejó un sabor amargo en Mendoza. Con una ocupación hotelera que no superó el 50%, la provincia sintió el golpe de la escasa afluencia de visitantes, impactando directamente en restaurantes, alojamientos, emprendedores y comerciantes que esperaban un repunte …
El primer fin de semana largo de junio, que prometía un respiro para la alicaída actividad turística, dejó un sabor amargo en Mendoza.
Con una ocupación hotelera que no superó el 50%, la provincia sintió el golpe de la escasa afluencia de visitantes, impactando directamente en restaurantes, alojamientos, emprendedores y comerciantes que esperaban un repunte tras meses de caída libre.
El panorama no sorprendió a los operadores del sector, que ya anticipaban una baja en las reservas, atribuida al complejo contexto económico nacional que llevó a muchos a optar por quedarse en casa.
La imagen del microcentro mendocino fue elocuente: persianas bajas y un movimiento peatonal casi nulo, a pesar de que la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de Ciudad (Cecitys) había pronosticado que el 65% de los negocios abriría sus puertas durante el lunes feriado. La realidad en las calles contrastó fuertemente con esa expectativa.
Desde diversos frentes, las alarmas comenzaron a encenderse. Con el invierno a la vuelta de la esquina, el turismo interno —considerado uno de los principales motores de consumo en la provincia— enfrenta un panorama de incertidumbre. La drástica caída del 30% en la actividad de los restaurantes es un termómetro de la crisis que atraviesa el sector, que mira con preocupación los meses venideros.