Justicia social con privilegios de élite: la obscena hipocresía de Cristina Kirchner
Es difícil encontrar en la historia política moderna un ejercicio de hipocresía tan descarado y a cielo abierto como el que protagoniza la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Mientras el relato que ella misma forjó se llena la boca hablando de justicia social, la expresidenta libra una batalla feroz en los tribunales para recuperar …
Es difícil encontrar en la historia política moderna un ejercicio de hipocresía tan descarado y a cielo abierto como el que protagoniza la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Mientras el relato que ella misma forjó se llena la boca hablando de justicia social, la expresidenta libra una batalla feroz en los tribunales para recuperar una pensión por viudez de 21 millones de pesos en bruto, un privilegio que insulta a la realidad de cualquier jubilado argentino.
La contradicción es obscena. Se presenta como una perseguida política “que no tiene bienes” y que supuestamente “no puede subsistir” sin sus asignaciones vitalicias, a pesar de haber cedido un patrimonio millonario a sus hijos para evitar embargos.
En todo caso, es la misma ex mandataria que firmó el veto al 82% móvil para jubilados, pero que ahora no duda en recurrir a la Justicia para asegurar que su propia cuenta bancaria siga recibiendo el equivalente a decenas de haberes mínimos.
Es que en el último tiempo la Cámara Federal de la Seguridad Social ordenó restituirle la pensión del ex presidente Néstor Kirchner, bajo el argumento de que es un “derecho alimentario”.
¿Alimentario para quién? En un país donde la mayoría de los adultos mayores apenas alcanza a cubrir la canasta básica con unos $400.000 (bonos incluidos), ver a una multimillonaria condenada por corrupción reclamar retroactivos que suman más de 400 jubilaciones mínimas (aproximadamente 180 millones de pesos) es, cuanto menos, una bofetada.
La hipocresía no es solo económica, es moral. No se puede liderar un movimiento que dice combatir la desigualdad mientras se exige un trato que a todas luces pertenece a la casta.
Si bien ahora el Gobierno del presidente Javier Milei presentó un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia para frenar este atropello, aún no hay una resolución del conflicto.
Pero más allá de lo que decidan los jueces, el juicio social ya tiene veredicto: la “abogada exitosa” demostró que su verdadera y única bandera es el privilegio personal, envuelto en una gastada retórica de sensibilidad popular que ya no engaña a nadie.