Había cocaína entre cajones de banana que venían a Mendoza con el sello del “Patrón del Norte”
El narcotráfico hacia Mendoza volvió a quedar bajo la lupa de las fuerzas de seguridad tras un importante procedimiento que impidió el ingreso de un cargamento de cocaína de alta pureza a la provincia. El operativo se desencadenó luego de que un chofer, cuya identidad se mantiene bajo reserva, notara irregularidades sospechosas en la disposición …
El narcotráfico hacia Mendoza volvió a quedar bajo la lupa de las fuerzas de seguridad tras un importante procedimiento que impidió el ingreso de un cargamento de cocaína de alta pureza a la provincia. El operativo se desencadenó luego de que un chofer, cuya identidad se mantiene bajo reserva, notara irregularidades sospechosas en la disposición de los cajones de bananas que transportaba. Al detectar bultos que no correspondían a la mercadería declarada, el conductor decidió alertar al personal de Gendarmería Nacional, lo que dio inicio a una inspección minuciosa que terminó con el hallazgo de más de 60 kilos de clorhidrato de cocaína.
El procedimiento tuvo lugar en un depósito ubicado en la localidad de Rawson, San Juan, punto estratégico de la ruta que une a la provincia de Salta con el Gran Mendoza. Según informaron fuentes judiciales y de la fuerza, la droga se encontraba camuflada en el fondo de las cajas de madera, debajo de las bananas, distribuida en paquetes rectangulares conocidos como “ladrillos”. Tras realizar las pruebas de reactivos químicos pertinentes, los efectivos confirmaron que se trataba de una sustancia con un nivel de pureza extremadamente alto, lo que eleva considerablemente su valor en el mercado ilegal.
Lo que más llamó la atención de los investigadores no fue solo la modalidad de ocultamiento, sino la presencia de un sello distintivo en los envoltorios: la marca del delfín en bajorrelieve. Este símbolo es utilizado en el mundo del narcotráfico como una garantía de calidad y origen, funcionando como una suerte de “denominación de origen” que asegura que la droga proviene de laboratorios específicos o que cuenta con el aval de ciertas organizaciones criminales de gran envergadura, según aseguran fuentes de Gendarmería Nacional y fiscalías de la provincia de Salta.
El sello del delfín y la sombra del Patrón del Norte
La marca del delfín no es nueva para los sabuesos de la justicia federal. Históricamente, este logo ha sido vinculado de manera directa con la organización liderada por Reinaldo “Delfín” Castedo, apodado el “Patrón del Norte”.
Castedo fue durante años el dueño absoluto de la frontera caliente entre la localidad salteña de Salvador Mazza y Bolivia, donde llegó a poseer más de 28.000 hectáreas que utilizaba como paso privado para la introducción de cocaína al territorio argentino. Su poderío era tal que se lo consideraba el mayor proveedor de droga del país, con conexiones internacionales que llegaban hasta Europa.
A pesar de que el “Patrón del Norte” se encuentra actualmente cumpliendo una condena de 16 años de prisión en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, la aparición de este logo sugiere que su estructura criminal, o una parte de ella, continúa operativa.
Castedo fue sentenciado por ser jefe de una asociación ilícita dedicada al lavado de activos y por el asesinato de la productora rural Liliana Ledesma, quien lo había denunciado por cerrar caminos vecinales para facilitar el tráfico de estupefacientes. No obstante, en el ámbito de la inteligencia criminal, se debate si la silueta del delfín sigue remitiendo a su figura o si ha sido adoptado por otros clanes bolivianos como un estándar de máxima pureza.
La trayectoria de Castedo marcó un antes y un después en el narcotráfico regional. Se lo vinculó con causas emblemáticas como “Carbón Blanco” y se sospecha que su organización movilizaba toneladas de droga utilizando estancias que se extendían a ambos lados del límite internacional. Su detención en 2016, tras permanecer diez años prófugo, no detuvo por completo el flujo de sustancias marcadas con su sello, las cuales siguen apareciendo en diversos puntos del país, desde el conurbano bonaerense hasta las puertas de Cuyo.
Antecedentes y rutas de las “narco-bananas”
Este hallazgo en el camión que se dirigía a Mendoza no es un hecho aislado. En los últimos meses, el uso de cargamentos de frutas tropicales procedentes de Salta y Bolivia se ha consolidado como una de las tácticas preferidas por las bandas criminales para burlar los controles viales.
Recientemente, en diciembre de 2025, se interceptó en la Ruta Nacional 50 otro transporte que llevaba 50 kilos de cocaína ocultos bajo un método similar, también con la marca del cetáceo grabada en los panes.
Asimismo, operativos anteriores en la provincia de Salta, como el caso de la banda “Los Peluches”, demostraron que la logística del narcotráfico suele incluir el reclutamiento de transportistas y, en ocasiones, la complicidad de efectivos de fuerzas de seguridad para asegurar el libre tránsito de la mercancía.
La elección de la banana como cobertura tampoco es casual: es un producto de alta rotación, cuyo aroma y condiciones de refrigeración pueden ayudar a confundir a los perros detectores de narcóticos si la droga no está perfectamente sellada.
Actualmente, la investigación se centra en determinar quién era el receptor del cargamento en Mendoza. Las autoridades sospechan que el destino final no era solo el consumo local, sino que la provincia podría estar funcionando como un nodo de redistribución hacia el mercado chileno, donde el precio de la cocaína se duplica o triplica.
Por el momento, el chofer que alertó a las autoridades ha sido puesto bajo protección, mientras que otros posibles implicados en la carga de la mercadería en Salta están siendo identificados mediante el análisis de la hoja de ruta del camión, informaron fuentes oficiales.