El sistema penitenciario de Mendoza alcanzó niveles críticos de sobrepoblación en el último año
El sistema penitenciario de Mendoza registró un crecimiento crítico en la cantidad de personas privadas de la libertad, alcanzando un total de 7.212 internos hacia diciembre de 2025. Este incremento representó una suba superior al 12% en comparación con el año anterior y consolidó una tendencia preocupante de la última década, periodo en el que …
El sistema penitenciario de Mendoza registró un crecimiento crítico en la cantidad de personas privadas de la libertad, alcanzando un total de 7.212 internos hacia diciembre de 2025. Este incremento representó una suba superior al 12% en comparación con el año anterior y consolidó una tendencia preocupante de la última década, periodo en el que la población carcelaria casi se duplicó.
Los datos oficiales confirmaron que la tasa de detención provincial se ubicó muy por encima del promedio nacional, con más de 345 detenidos cada 100.000 habitantes.
La infraestructura estatal evidenció una severa incapacidad para absorber este flujo de personas, dado que la capacidad instalada apenas superó las 5.400 plazas. El excedente de 1.800 internos derivó en una sobrecarga del 33,48%, lo que sumergió a las unidades y alcaidías en condiciones de hacinamiento extremo, dificultando el mantenimiento de las condiciones básicas de detención y seguridad dentro de los establecimientos.
La reincidencia en Mendoza
A la crisis habitacional se sumó el problema persistente de la reincidencia, que afectó a más del 56% de la población penal en la provincia, revelando profundas falencias en los procesos de reinserción social y poniendo de manifiesto las limitaciones del sistema para modificar las conductas delictivas.
Asimismo, las autoridades detectaron un aumento en la proporción de individuos que ya habían pasado previamente por las cárceles sin haber recibido una condena firme, lo que sugirió también demoras en los procesos judiciales.
Los registros estadísticos mostraron una dinámica de ingresos y egresos que los expertos definieron como ciclos de corta estadía: casi el 67% de los reincidentes permaneció menos de un año detenido en sus pasos anteriores por la prisión, lo que reforzó la hipótesis de que las detenciones breves no lograron un impacto real en la conducta de los sujetos.
En cuanto a la tipología delictiva, el robo continuó como la principal causa de encarcelamiento, seguido por delitos contra la integridad sexual y amenazas.
El perfil de los presos en Mendoza
El perfil sociodemográfico de los internos completó un diagnóstico marcado por la vulnerabilidad y la exclusión. Más de la mitad de la población carcelaria mendocina se concentró en la franja etaria que fue de los 21 a los 35 años, reflejando una criminalización temprana en sectores jóvenes.
Además, casi el 47% de los detenidos no completó la educación primaria, dato que expuso un vínculo directo entre la falta de acceso a derechos básicos y el ingreso al sistema penal.
Finalmente, el escenario actual expuso una problemática de fondo que excedió el control de las autoridades penitenciarias y se vinculó con factores estructurales ya que el crecimiento sostenido de la población carcelaria, sumado a la falta de plazas y a las altas tasas de repitencia delictiva, planteó un desafío urgente para las políticas de seguridad y justicia de la provincia.