El PRO mendocino puso la lupa en Luján de Cuyo en unas elecciones que mira con entusiasmo (y optimismo)

El panorama político de Mendoza atraviesa una semana de definiciones donde el departamento de Luján de Cuyo se transformó en el epicentro de un experimento de poder que trasciende las fronteras ideológicas.  A la vuelta de los comicios del próximo 22 de febrero, el oficialismo local, conducido por el intendente Esteban Allasino, logró configurar un …

El panorama político de Mendoza atraviesa una semana de definiciones donde el departamento de Luján de Cuyo se transformó en el epicentro de un experimento de poder que trasciende las fronteras ideológicas. 

A la vuelta de los comicios del próximo 22 de febrero, el oficialismo local, conducido por el intendente Esteban Allasino, logró configurar un armado electoral que parece blindar su hegemonía territorial mediante la absorción de sus competidores naturales. 

Esta dinámica, que no es azarosa, responde a una planificación meticulosa que busca consolidar un bloque de centroderecha robusto, aprovechando la sintonía fina entre el PRO mendocino, La Libertad Avanza y el núcleo duro de Cambia Mendoza. 

La apuesta por el desdoblamiento municipal permitió que la discusión se encapsule en la eficiencia de la gestión lujanina, evitando que los ruidos de la macroeconomía nacional interfieran en un distrito que el PRO considera propio y su principal bastión de resistencia y proyección.

Desde las filas del PRO, la confianza en el esquema diseñado es absoluta, fundamentada en la ausencia de una oposición que logre desplegar una propuesta competitiva frente al oficialismo comunal. 

Además, la incorporación de los libertarios a las filas del esquema municipal no solo neutraliza una fuga de votos por derecha, sino que vacía de contenido cualquier intento de impugnación hacia la gestión de Allasino desde los sectores que hoy sintonizan con el Gobierno nacional. 

Consultada por Diario Mendoza Today, una importante fuente del PRO mendocino fue taxativa al respecto al analizar la debilidad de los adversarios: “La campaña se está sentando en Esteban Allasino que tiene muy buena imagen y en frente no hay nada porque el que podría competirle es La Libertad Avanza que está adentro… imaginate. Un lujo. Va a ser contundente la elección”, respondió. 

La estrategia es meramente pragmática, ya que al internalizar a la fuerza política con mayor crecimiento simbólico de los últimos meses, el oficialismo de Luján anula el único foco de conflicto real que podría haber puesto en duda su supremacía en las urnas.

El optimismo en los búnkeres de campaña no se limita a la mera victoria, sino a la magnitud que esta podría alcanzar en términos de representatividad en el Concejo Deliberante. 

La estrategia de territorialidad pura apunta a lograr una diferencia porcentual que funcione como un mensaje político hacia el resto de la provincia, ratificando a Luján de Cuyo como el modelo de gestión exportable de la coalición. 

Sin embargo, el nivel de participación ciudadana es una variable que el oficialismo observa con cautela en una elección legislativa desdoblada que, para muchos vecinos, puede resultar distante del calendario electoral tradicional. 

Al respecto, la misma fuente partidaria confió a este medio su percepción sobre los números que manejan internamente. “Electoralmente hablando, yo creo que vamos a tener un resultado muy alto, depende mucho de la gente que va a ir a votar, pero va a ser una elección potente”, destacó. 

El desafío, por tanto, será el de movilizar a un electorado que, aunque satisfecho con la gestión municipal, suele mostrar cierta desconexión con las elecciones de medio término, y a esta se suma que encima fue desdoblada. 

Por otro lado, superada la instancia de las urnas de febrero, el cronograma político de la provincia entrará en una nueva fase de reordenamiento, donde las prioridades mutarán desde las urnas hacia la articulación parlamentaria y la agenda de reformas que el Ejecutivo provincial intenta traccionar. 

El éxito o fracaso en Luján determinará el capital político con el que el PRO se sentará a la mesa de negociaciones con el radicalismo de Alfredo Cornejo para el resto del año legislativo. 

Existe un entendimiento tácito de que los meses de marzo y abril funcionarán como una transición de ordenamiento interno antes de abordar los debates de fondo en la Legislatura provincial. 

En tal sentido, la fuente consultada aclaró la hoja de ruta que maneja la dirigencia: “Vamos a una elección enfocados en Luján más que nada, obviamente, y después de eso veremos con algunos temas en la Legislatura, pero eso a partir de mayo sobre todo”, auguró. 

De este modo, el resultado de las elecciones en Luján de Cuyo establecerá el punto de partida para un debate de las reformas estructurales que Mendoza tiene pendientes para el segundo semestre del 2026.

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