El motivo por el que Blackberry despegó fue el mismo por el que se arruinó: el teclado físico
El auge impulsado por el teclado físico Antes de la popularización de las pantallas táctiles que nos sirven en el casino online de Betfair y los teclados virtuales, Blackberry se consolidó como símbolo de estatus gracias a su fiable teclado físico, diseñado para una escritura rápida con los pulgares, todo un antes y un después …
El auge impulsado por el teclado físico
Antes de la popularización de las pantallas táctiles que nos sirven en el casino online de Betfair y los teclados virtuales, Blackberry se consolidó como símbolo de estatus gracias a su fiable teclado físico, diseñado para una escritura rápida con los pulgares, todo un antes y un después en la mensajería móvil.
Los dispositivos canadienses llegaron a dominar el mercado corporativo y a captar la atención del gran público gracias a modelos icónicos como el Pearl 8100, que ofrecía un servicio de mensajería instantánea gratuito (el Blackberry Messenger) en una época en la que los SMS seguían cobrando tarifa y tardaban en llegar.
El dominio de Blackberry era tal que, en el año 2009, su cuota de mercado rozaba el 21%, impulsada por la combinación de un hardware robusto, la mensajería instantánea y un sistema operativo propio muy seguro, el Blackberry OS.
La reputación de crackberry reflejaba la adicción que generaban aquellos terminales, alabados por líderes empresariales y altos cargos gubernamentales, lo que reforzó aún más su imagen de dispositivo imprescindible para el mundo profesional. Su popularidad trascendió el ámbito corporativo, convirtiendo a Blackberry en un objeto de deseo de celebridades y ejecutivos, que lo lucían como un distintivo de estatus social.
ruleta, Blackberry se quedó en el teclado QWERTY, con tímidas innovaciones como las barras táctiles de SurePress en el Storm o con modelos híbridos con teclado y touchpad, sin gran éxito.
En 2013, a pesar de que la marca lanzó el Blackberry 10, un sistema operativo basado en QNX que combinaba táctil y físico, y presentar el Q10 que recuperaba el teclado clásico, las ventas siguieron cayendo. La cuota de mercado pasó de 85 millones en 2011 a solo 23 millones en 2016.
La decisión de mantener el teclado físico hasta fases demasiado avanzadas fue el fin de la marca. Los usuarios ya querían pantallas más amplias y gestos táctiles que hacían imprescindible el espacio ocupado antes por las teclas. A su vez, los desarrolladores lanzaban aplicaciones optimizadas para iOS y Android, relegando el ecosistema cerrado de Blackberry a un segundo plano.
2016 fue el final de los productos propios fabricados por Blackberry, licenciando la marca a terceros, y en 2022 dio de baja servicios históricos como Blackberry Messenger. Así, se puso final a una era iniciada con aquel teléfono que fue, simultáneamente, su mayor fortaleza y su cruel condena.