El escándalo de Facundo Leal sacude al poder: ¿El mendocino reportaba a la SIDE?
Una investigación que preocupa al poder: ¿Filmaba Leal a la gente con la que se juntaba? ¿Por qué acumulaba tanta tecnología?
El nombre de Facundo Leal se convirtió en uno de los más comentados en los pasillos del poder. Lo que comenzó como una investigación por materiales robados de Arsat terminó abriendo una caja de Pandora que hoy genera preocupación en distintos sectores del Gobierno y especialmente en el universo que orbita alrededor de Santiago Caputo.
Leal, que supo ocupar cargos clave tanto en Arsat como en el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), quedó en el centro de la escena luego de que una pesquisa judicial sobre elementos sustraídos de la empresa estatal condujera hasta propiedades vinculadas a él.
La causa arrancó siguiendo la pista de materiales hallados en un depósito perteneciente a Diego Padilla, titular de Argentina Logistics Services. Pero a medida que avanzaron las investigaciones, los investigadores llegaron a una vivienda y a un departamento relacionados con Leal. Desde entonces, una pregunta ronda en los tribunales de San Isidro: ¿quién conectó a Leal con Padilla?
Dólares, drogas y equipos de espionaje
Lo encontrado durante los allanamientos sorprendió incluso a quienes están acostumbrados a ver de todo. Según reveló Carlos Pagni, en los inmuebles aparecieron más de dos millones de dólares en efectivo, distintas sustancias estupefacientes, una balanza para fraccionarlas y sofisticados dispositivos tecnológicos vinculados al espionaje.
Justamente estos últimos elementos son los que más intrigan a los investigadores. La duda es sencilla: ¿se trata de tecnología que cualquier particular puede comprar o son equipos de uso reservado para organismos estatales?
La respuesta podría ser clave para confirmar una hipótesis que circula con fuerza en los tribunales: que Leal habría mantenido vínculos con tareas de inteligencia y eventualmente con la SIDE, organismo que también forma parte del área de influencia política de Santiago Caputo.
El miedo a las grabaciones
Pero el problema no termina ahí. Hay funcionarios, empresarios y dirigentes que por estas horas siguen el caso con especial preocupación.
Los equipos secuestrados sugieren que Leal no solo se protegía de posibles escuchas externas, sino que además tenía la capacidad de grabar conversaciones e incluso filmar encuentros privados.
La pregunta que inquieta a muchos es inevitable: ¿dónde están esos registros? Y una segunda duda aparece inmediatamente después: ¿qué hará la Justicia si logra acceder a ese material?
Por eso, quienes alguna vez compartieron reuniones reservadas con el exfuncionario observan la causa con creciente nerviosismo. En pocos días, Leal pasó de ser un nombre relativamente desconocido a convertirse en una figura tóxica para gran parte de su entorno.
El vínculo con el misterioso vuelo de Arrieta
La aparición de Leal también reavivó interrogantes sobre otro episodio que todavía genera polémica: el ingreso al país de Laura Belén Arrieta en el avión privado del empresario Leonardo Scatturice, un vuelo que quedó bajo la lupa porque no habría sido inspeccionado por la Aduana.
A partir de los hallazgos en la causa Leal, algunos comenzaron a preguntarse si el equipaje transportaba equipos relacionados con actividades de inteligencia.
No existen pruebas que lo demuestren. De hecho, allegados a Arrieta sostienen que simplemente regresaba con ropa adquirida en Estados Unidos. Sin embargo, la cantidad de valijas y las conexiones políticas involucradas mantienen vivo el interrogante.
Tampoco está claro quién dio la orden para que el equipaje atravesara los controles sin revisión. El juez Pablo Yadarola todavía no logró identificar a la persona que llamó a la funcionaria aduanera encargada del procedimiento.
Algunos creen que el teléfono secuestrado a Leal podría aportar respuestas. Otros señalan una alternativa más simple: volver a citar a la agente y pedirle que declare bajo juramento con quién habló aquel día.
La concesión de los aeropuertos, bajo presión
El escándalo explotó además en un momento particularmente delicado para el sector aeroportuario.
Mientras avanzan las negociaciones por una posible extensión de la concesión de los aeropuertos administrados por Aeropuertos Argentina, propiedad de Eduardo Eurnekian, parte de la documentación utilizada para fundamentar ese proceso lleva la firma de Leal.
La empresa sostiene desde hace años que las condiciones económicas originales de la concesión no se cumplieron y reclama una nueva extensión que podría llevar el contrato más allá de 2060.
Sin embargo, dentro del Gobierno existen resistencias. Entre quienes observan el expediente con mayor cautela aparece María Ibarzábal, secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, que tendría reparos sobre avanzar en una decisión de semejante magnitud sin mayores análisis.
La situación es especialmente sensible porque se trata del empresario que fue empleador de Javier Milei antes de llegar a la Presidencia.
Internas, desplazamientos y una red de relaciones
Mientras tanto, el Orsna intenta ordenar una estructura atravesada por tensiones y sospechas.
La actual titular del organismo, Noelia Ruiz, enfrenta el desafío de administrar una institución golpeada por la herencia que dejó Leal. En ese contexto, recientemente desplazó a Juan Antonio Álvarez, gerente de Administración y hombre identificado históricamente con el exfuncionario.
El caso también volvió a exponer la compleja red de relaciones políticas y empresariales que atraviesa áreas clave del Estado.
Según Pagni, Leal había acumulado una fuerte influencia dentro del área de Transporte y mantenía una estrecha relación con el entonces secretario Raúl Pierrini, otro mendocino que terminó dejando su cargo junto a él.
Ambos quedaron fuera del Gobierno después de que trascendiera que habían viajado a Ibiza en un avión atribuido al polémico dirigente del fútbol Pablo Toviggino, episodio que terminó acelerando su salida.