El comercio de Mendoza enfrenta una severa crisis por la caída del consumo y las importaciones
El titular de la CECITyS, Adrián Alín, rechazó la prohibición absoluta de las plataformas digitales, pero exigió regulaciones de lealtad comercial ante el avance de la informalidad.
El escenario comercial de la Ciudad de Mendoza atraviesa un panorama complejo que combinó la discusión por la regulación de las importaciones textiles con una persistente retracción de las ventas minoristas.
Ante la propuesta de la Cámara Argentina de la Indumentaria de restringir por cinco años las compras en plataformas electrónicas extranjeras, el presidente de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de la Ciudad de Mendoza (CECITyS), Adrián Alín, descartó las prohibiciones absolutas. El dirigente abogó por un marco normativo equitativo y advirtió: "No considero que la palabra correcta para este debate sea ‘prohibir'; lo que debemos hacer es adaptar las normas a los tiempos que vivimos y permitir que el comercio local sea verdaderamente competitivo".
La principal preocupación del sector mercantil se concentró en la necesidad de combatir la ilegalidad, el contrabando y el ingreso descontrolado de mercaderías que no cumplen con los estándares locales. Durante una entrevista con El Diario de San Rafael, Alín alertó sobre los riesgos sanitarios que implicaría la apertura del mercado hacia los fardos de ropa usada sin la intervención de los organismos regulatorios correspondientes.
El empresario mendocino defendió la industria nacional al señalar que "si se deja el ingreso del exterior al libre albedrío, se terminará de romper la poca industria de indumentaria que le queda a la Argentina". Asimismo, diferenció la carga impositiva local frente a los competidores externos al expresar que "las plataformas chinas no pagan tributos ni dan trabajo acá; la regulación debe exigirles las mismas medidas y cargas que soportamos nosotros".
Las persianas bajadas en el centro
La crisis económica en las principales avenidas capitalinas se manifestó de forma acelerada a través del cierre de locales vacíos y una marcada parálisis en las decisiones de compra de las familias. El titular de la CECITyS vinculó de manera directa este fenómeno con las variables macroeconómicas nacionales y la pérdida del poder adquisitivo.
Al respecto, el dirigente empresario analizó la coyuntura y afirmó que "la transición económica ha sido extremadamente rápida y tiene una causal macroeconómica muy clara: no hay plata en la calle y, por lo tanto, no hay consumo". Según su visión, las medidas de ajuste sobre sectores clave paralizaron las ventas, debido a que "cuando se frena la obra pública y se restringen de manera severa los ingresos de los jubilados y de los docentes, se destruye el mercado interno".
Como consecuencia directa de esta contracción, el financiamiento familiar llegó a un punto límite que trabó el normal funcionamiento del circuito comercial. Alín detalló que los consumidores locales intentaron mantener sus niveles habituales de gasto mediante el endeudamiento, pero los plásticos alcanzaron sus topes máximos de financiación.
El referente mercantil describió este cuello de botella financiero al sostener que "las familias intentaron sostener el nivel de consumo utilizando las tarjetas de crédito y hoy nos encontramos con que los plásticos están saturados y la gente no los puede pagar". Esta situación derivó en que el consumo minorista no reaccionara de la forma esperada, afectando incluso las promociones especiales.
Finalmente, el sector comercial renovó su reclamo histórico por la ausencia de una entidad financiera pública propia en la provincia, lo que colocó a Mendoza en desventaja frente a otras regiones del país. "Mendoza no tiene banca oficial. Siempre hemos reclamado desde el sector que sufrimos una competitividad desleal porque no contamos con el respaldo de un banco provincial que acompañe al comercio en los momentos de crisis", concluyó.