¿Dolarizamos? El plan de los 6 pasos, la visión empresaria y la cautela de Milei

En medio de las cruciales negociaciones que el equipo económico, encabezado por el ministro Luis Caputo, mantiene en Washington con el Tesoro de EE.UU., el debate sobre la dolarización vuelve a encenderse en Argentina. Lejos de ser un simple eslogan de campaña o un canje de billetes, la implementación de una medida de tal magnitud …

Secretario General de Redacción Mendoza Today
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En medio de las cruciales negociaciones que el equipo económico, encabezado por el ministro Luis Caputo, mantiene en Washington con el Tesoro de EE.UU., el debate sobre la dolarización vuelve a encenderse en Argentina. Lejos de ser un simple eslogan de campaña o un canje de billetes, la implementación de una medida de tal magnitud requiere una ingeniería financiera, legal y logística de alta complejidad, un camino lleno de obstáculos técnicos que el Gobierno debería sortear.

Santiago Migone, ex subsecretario de Produccion..

El economista Santiago Migone, en un detallado análisis que compartió en sus redes sociales, desgranó una hoja de ruta con seis pasos “altamente complejos” que serían indispensables para abandonar el peso y adoptar el dólar como moneda de curso legal. “¿Imposible? No. Pero es altamente complejo y cualquiera que haya leído a Emilio Ocampo lo sabe”, sentenció Migone, subrayando que cada uno de estos puntos debería estar “diseñado y pensado de antemano”.

Los seis pasos clave para una eventual dolarización serían:

Eliminación de todos los activos y pasivos en pesos: Este es quizás el punto más intrincado. No se trata únicamente de la deuda pública, sino de “desagiar” (ajustar) la totalidad de la deuda privada. Implica recalcular contratos, préstamos y obligaciones. “Un préstamo de 45% TNA en pesos no va a ser 45% TNA en dólares”, ejemplificó el economista, ilustrando la necesidad de fijar nuevas tasas para todo el espectro financiero. Unificación del sistema financiero: El actual sistema bimonetario debería fusionarse en uno solo, exclusivamente en dólares. Esto obligaría a los bancos tradicionales y a las billeteras virtuales (PSP) a convertir todas las cuentas en pesos a cuentas en dólares. En este esquema, los encajes en dólares que los bancos ya poseen pasarían a respaldar los depósitos en pesos que serían dolarizados. Canje de billetes y logística masiva: Aunque es el paso más visible, retirar físicamente toda la masa de pesos en circulación representa un desafío logístico monumental. Implica distribuir dólares a lo largo y ancho del país y recoger los pesos de manera eficiente y segura. Para ello, se estima que Estados Unidos debería otorgar a la Argentina un préstamo neto de entre 40.000 y 50.000 millones de dólares para cubrir tanto el circulante como el respaldo necesario para los depósitos. Sustento legal y el aval de la Corte Suprema: Una medida de este calibre no podría implementarse sin un sólido blindaje legal. Como mínimo, requeriría un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que sea posteriormente ratificado por el Congreso. Sin embargo, Migone advierte que “seguramente se judicialice y necesite aval de la Corte” Suprema para garantizar su constitucionalidad y evitar una ola de litigios. Modificación de normas complementarias: La dolarización obligaría a una revisión exhaustiva del marco normativo argentino. Se deberían ajustar “múltiples normas” que van desde la regulación bancaria hasta todas aquellas leyes que fijen “rigideces nominales” en pesos, como contratos de alquiler, salarios y tarifas de servicios. Crear un prestamista de última instancia: A mediano plazo, sería crucial establecer un mecanismo para prevenir futuras crisis bancarias, ya que el Banco Central perdería su capacidad de emisión. Esto podría tomar la forma de un fondo anticíclico, un banco de reservas o la obtención de una garantía explícita del FMI. Según Migone, este mecanismo debería tener legislación extranjera para evitar “usurpaciones de gobiernos de izquierda”.

El análisis del economista concluye con una pregunta que queda resonando, en sintonía con las negociaciones en Estados Unidos: “Cada uno elegirá creer si algo de esto se está discutiendo ahora en DC o no”.

La perspectiva técnica se complementa con una visión cultural y de mercado, encarnada por el influyente empresario tecnológico Martín Varsavsky. Tras mantener una cena con el presidente Javier Milei en la Quinta de Olivos, el fundador de Jazzel y Fon, radicado en España y admirador declarado del mandatario, compartió una dura radiografía sobre la insalvable relación de los argentinos con su moneda.

Dólar sí… porque el peso “es una herida”

Para Varsavsky, un triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas del próximo 26 de octubre será la llave que abra definitivamente la puerta a la dolarización. Su diagnóstico es contundente: “El peso no es una moneda, es una herida”, sentenció en una publicación que se viralizó rápidamente.

En su análisis, el magnate argumenta que la desconfianza en el peso trasciende cualquier lógica financiera y está arraigada en la memoria colectiva. “En Argentina hasta quienes están más en contra de dolarizar, viven dolarizados”, afirmó.

Martín Varsavsky, magnate tecnológico y amigo de Milei.

Señaló la paradoja actual: “Hoy se ofrecen tasas del 50% anual, y aun así nadie cambia sus dólares por pesos”. Puso como ejemplo que quien hubiera vendido sus dólares en diciembre de 2023 para invertirlos en un plazo fijo, hoy tendría un 70% más en la divisa norteamericana. Pero advierte: “No lo hacen. Porque no se trata de retornos financieros sino de memoria y confianza”.

Pese a destacar los logros del Gobierno en materia fiscal, como el superávit y el fin de la emisión monetaria, Varsavsky señala que ni siquiera eso ha logrado torcer la voluntad de los argentinos. “El gobierno ha logrado lo que ningún otro logró […] y ni así la gente los quiere. Pedir dinero prestado para defender el peso es inútil”, argumentó.

Su descripción de la psicología económica del país es lapidaria: “El argentino es el único ciudadano que sueña a diario con que su propia moneda se vaya al tacho para poder llegar más lejos con sus dólares. Es como una población turista en su propio país”.

El Gobierno espera “el momento justo”

Frente a la efervescencia del debate, alimentado por la suba del dólar y la inestabilidad post-electoral en la provincia de Buenos Aires en septiembre, el Gobierno nacional salió a aplacar las versiones sobre una dolarización inminente. El tema, que llegó a ser tendencia en la red social X, obligó a una aclaración desde el corazón del poder.

“No hay nadie que quiera más en este país la dolarización que el presidente Javier Milei, pero aún no es el momento”, confió a la Agencia de Noticias Argentinas (NA) uno de los funcionarios libertarios más influyentes con despacho en Casa Rosada.

El hermetismo que rodea las negociaciones de Caputo en Washington fue uno de los principales catalizadores de los rumores. Periodistas y corresponsales en la capital estadounidense sugirieron en redes sociales que el secretismo podría ser señal de que “se estaría cocinando algo grande”.

Sin embargo, la fuente gubernamental consultada por NA atribuyó esta cautela a una estrategia para no entorpecer las tratativas. “No se está informando nada porque aún no hay nada, sólo se va a informar cuando esté todo cerrado y ya se pueda anunciar”, advirtió, desinflando las especulaciones.

Como un ciclo recurrente en la economía argentina, cada vez que la inestabilidad cambiaria asoma, el fantasma de la dolarización reaparece como una solución drástica para erradicar la depreciación del peso y la inflación. Aunque la actual gestión ha logrado avances en la desaceleración de precios, la idea persiste.

Desde el oficialismo, el mensaje es claro: el deseo de dolarizar es firme, pero la ejecución depende de una ventana de oportunidad política y económica que, por ahora, no está abierta. La complejidad técnica, la necesidad de un fuerte respaldo político y financiero, y un contexto internacional favorable son las variables que el presidente Milei y su equipo evalúan antes de dar el paso más audaz de su gobierno.

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