Crimen en Godoy Cruz: el drama de vivir con miedo y rodeados por “banditas”
En las calles de Villa Hipódromo, en Godoy Cruz, todavía continúa levantando polvareda el crimen de Joaquín Morales Contreras, que fue asesinado días atrás en la plaza Juan de Dios Videla. Y si bien entre los lugareños hay una sensación de temor y muy pocos son los que se animan a hablar al respecto, quienes …
En las calles de Villa Hipódromo, en Godoy Cruz, todavía continúa levantando polvareda el crimen de Joaquín Morales Contreras, que fue asesinado días atrás en la plaza Juan de Dios Videla.
Y si bien entre los lugareños hay una sensación de temor y muy pocos son los que se animan a hablar al respecto, quienes alzan la voz no solamente lamentan lo ocurrido días atrás, sino que también exponen otras problemáticas cotidianas que hacen de sus vidas un infierno.
“Me parece una verguenza que no hayan puesto ni un movil de policias para poder resguardar un poco la seguridad o darle tranquilidad a los vecinos”, contó Agustina, una de las pocas lugareñas que dialogó con diario Mendoza Today y dio un pantallazo de la realidad actual de un barrio en el que el caos parece haber ganado las calles.
En un barrio donde “la mayoría son personas grandes”, la plaza en la que se perpetró el hecho “es sumamente familiar”, según la mujer. Así y todo, lamentó que “diariamente hay un grupo de menores que pelean constantemente”.
“Hay veces que se agarran a piedrazos y las familias tienen que salir de ahí”, comentó la preocupada vecina.
Estos problemas no son los únicos que tienen a maltraer a la zona, que según ella, “está liberada”. “Yo viviendo enfrente, me han querido entrar a robar tres veces”, continuó.
La presencia de los menores de edad en las calles de Villa Hipódromo hasta altas horas de la noche es otro tema que preocupa, no solo a las autoridades locales, sino también a quienes a diario tienen que soportar situaciones como las narradas por Agustina. “Lamentablemente no les podes decir nada, por que al ser menores, no sabes como pueden reaccionar. Siempre hay banditas”.
Otro vecino de la zona, que también prefirió quedar en el anonimato por temor a represalias, también se mostró preocupado por el resonante crimen.
Con algunos años más en la zona, dijo que la muerte de Morales Contreras “fue un ajuste de cuentas”.
Y si bien el municipio no escatima recursos y renovó la plaza casi en su totalidad no hace mucho tiempo atrás, la ausencia del Estado provincial y la inacción por parte de la policía no hacen más que aumentar el miedo de los vecinos que parecieran estar a la deriva.