El concejal de Las Heras que trata de mejorar el ordenamiento territorial pero no tiene despacho

El titular que anuncia esta nota periodística es real, no es chicana, mucho menos broma o ironía. Es simple, lisa y llanamente la realidad que le toca vivir al concejal José Ignacio Villavicencio. El mencionado edil, quien junto a otros dos colegas pertenecientes al bloque Cambia Mendoza, del departamento que dio albergue al Ejército de …

Oscar Miguele

El titular que anuncia esta nota periodística es real, no es chicana, mucho menos broma o ironía. Es simple, lisa y llanamente la realidad que le toca vivir al concejal José Ignacio Villavicencio.

El mencionado edil, quien junto a otros dos colegas pertenecientes al bloque Cambia Mendoza, del departamento que dio albergue al Ejército de los Andes, no cuentan con un lugar físico, oficina o despacho debido a las rudimentarias y precarias condiciones en las que se encuentra la vieja casona ubicada frente a la plaza Burgos.

Pero vayamos a lo positivo y destacable de este artículo, que es ni más ni menos que anunciar que la calle Martín Fierro por fin y después de innumerable cantidad de colisiones, caídas de motociclistas y ciclistas, puteadas al por mayor de todo el barrio debido a una bicisenda de 2.5 metros de ancho,  tendrá un solo sentido de circulación. Es decir que los vehículos deberán recorrerla de este a oeste desde Lisandro Moyano a San Martín al igual de lo que sucede con calle Roca.

Este medio publicó desde su nacimiento una serie de lamentables accidentes, en los que afortunadamente no hubo víctimas fatales. Lo que daba impotencia era el hecho de haber insistido más de tres años sin el más mínimo atisbo de interés de concejales, secretarios de obras y hasta de intendentes, que por fin después de un tiempo tomaron conciencia (ponéle) y posibilitaron el ordenamiento demandado.

Adjuntamos la resolución que proviene del concejo deliberante de Las Heras, en la que es un hecho la jerarquización de la calle Martín Fierro. Desde aquí esperamos con ansiedad la celeridad de quien corresponda, que como consecuencia traerá la simple tarea de cambiar los carteles indicadores que vaya a saber cuándo tendrá una sola flecha grande en reemplazo de las que indican lo ridículo y atemporal doble sentido actual.

Como le gusta a Alfredo Cornejo y todo su equipo de movilidad, infraestructura y demás sectores afines, no faltarán reductores de velocidad, ni las tan características “tortuguitas” amarillas que en lugar de colaborar con el descenso de la velocidad, se transforman en eficaces destructoras de trenes delanteros, amortiguadores y demás componentes de las direcciones de los vehículos que con gran esfuerzo anualmente enfrentan la  polémica RTO o VTV  (como  más te guste) que solo recauda y nada más.

José Ignacio Villavicencio no viene de la política tradicional “rosca” creada en las unidades básicas, comités o parroquias partidarias. Hasta 2015 trabajaba como empleado de una importante cadena de farmacias y perfumerías. Su correcto desempeño motivó que la familia Orozco lo convocara a trabajar en la naciente primera administración del hoy indagado por la justicia Daniel Orozco.

Primero se desempeñó en la Capilla del Plumerillo, luego pasó a la dirección de desarrollo social hasta que por su conocimiento y empatía social, le fue propuesto postularse como concejal.

Con respecto a la curiosa situación de Villavicencio, debemos informar que el mencionado y sus pares Pilar Maturana y Eduardo González no tienen despacho oficial, ni dentro del casco viejo de la comuna, ni tampoco en el edificio del concejo deliberante ubicado a la par de la sede central de Las Heras.

“En mi caso, asumí como concejal el 5 de diciembre de 2015, y recién a fines de enero me dieron un lugar en un lugar peligroso, ya que los encargados de infraestructura lo declararon como zona peligrosa o vulnerable a derrumbe. En septiembre nos sacaron y aún no nos dan otra oficina, Trabajamos donde podemos ya que no tenemos ni computadora y mucho menos impresora”  aseguró José María Villavicencio con cierto tono de entre humor y resignación a lo que agregó “Quizás estén muy caros los alquileres”.

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