análisis pre mundial

Con Messi entrando desde el banco, Argentina goleó a Islandia y llega en alza al Mundial

El equipo de Lionel Scaloni superó 3-0 a los nórdicos y dejó una impresión favorable de cara al debut contra Argelia. Enviado especial Diario Mendoza Today/Grupo Crónica.

Con la sana costumbre de Lionel Scaloni para probar jugadores en diferentes facetas del funcionamiento colectivo, el seleccionado argentino cerró con una nueva victoria su presentación en los dos amistosos previos al Mundial 2026. esta vez con un 3-0 contundente sobre Islandia.

Más allá del resultado, el trabajo táctico de equipo mostró el desdoblamiento en doble función por los extremos como en el sector central, de donde llegaba el equilibrio colectivo con la triangulación corta como inicio del armado, inclusive juntando atacantes receptores de juego sin necesidad de buscarlos vía pelotazo.

Hubo un trabajo táctico planificado desde la última línea con la sincronización de los volantes en función de receptores y de distribuidores del balón en espacios chicos y marcando una diferencia clara sobre los mediocampistas rivales, un esquema adversario que muy probablemente se vuelva a ver así durante la fase de grupos, sobre todo con un adversario preciso en los cambios de ritmo tal como lo es Argelia.

Aquí, Argentina supo aplicar un esquema defensivo que nacía en un 5-3-2 para crecer en avance sostenido y pasar a un 4-4-2 con llegada por las bandas; por caso, en la irrupción de Valentín Barco llegando libre al área rival para marcar el tanto de apertura.

Además, la "scaloneta" siguió fiel a sus modificaciones tácticas cuando mantiene la posesión del balón y puede romper el cerco de piernas rivales con acciones pelota al piso y en espacios reducidos. 

El funcionamiento colectivo continúa aceitado y la capacidad de sus mediocampistas para armar y saber que por los extremos siempre habrá un lateral o extremo abriendo espacios y mostrándose como posible receptor de pase al vacío para descomponer la retaguardia adversaria.

Verlo a Lionel Messi conduciendo, armando y leyendo la jugada también aportó un soplo de aire fresco porque se lo ha visto intacto, participativo y metiendo la asistencia justa como en el penal cometido a Lautaro Martínez que el astro cambió por gol.

Al ya armado núcleo de transición defensa-ataque se le debe sumar el aporte natural de Thiago Almada llegando desde atrás, como las apariciones bienvenidas de Agustín Giay con salida a través del balón dominado y de Valentín Barco resuelto en el manejo de pelota tanto como en el de abrirse espacios para la definición, tal como lo hizo en la apertura.

La albiceleste dio una prueba colectiva de nivel alto, más allá de que su adversario no puede calificarse como potencia de primera línea. Lo cierto es que la esperanza volvió a transformarse en un hecho concreto y perceptible. Ahora llegará el momento de demostrarlo en la defensa del título de campeón vigente. 

Nada es imposible y el objetivo de la cuarta estrella puede volverse posible. ¿Por qué no?

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