Club IMPSA: alegrías deportivas y tristezas por un juicio de desalojo

Los 1.300 socios y deportistas del Club Deportivo IMPSA -una institución con más de cuatro décadas de historia en Godoy Cruz y de Mendoza- esperan con cierta angustia el resultado de la apelación presentada, tras el salomónico y complicado fallo en primera instancia, que les exigía entregar sus terrenos a la empresa del mismo nombre, …

Los 1.300 socios y deportistas del Club Deportivo IMPSA -una institución con más de cuatro décadas de historia en Godoy Cruz y de Mendoza- esperan con cierta angustia el resultado de la apelación presentada, tras el salomónico y complicado fallo en primera instancia, que les exigía entregar sus terrenos a la empresa del mismo nombre, pero reconociendo la propiedad de toda la infraestructura social y deportiva construida en todos estos años. Difícil de resolver.

Desde que fue estatizada, IMPSA S.A. viene reclamando la propiedad de los terrenos, ubicados en zona de pleno desarrollo urbano e inmobiliario de ese departamento. Ahora las acciones de la empresa, que volvió a manos privadas, van en el mismo sentido y parece que con más énfasis. No es para menos, el inmueble está cotizado en varios millones de dólares.

El origen del conflicto se remonta a 1982. En aquel entonces, la empresa, bajo el control de la familia Pescarmona, cedió los terrenos de palabra a sus empleados para que desarrollaran actividades deportivas y recreativas. “Fue un acuerdo de buena fe de los propietarios con los empleados”, dijo a Mendoza Today el presidente de la entidad, Hugo Palacios.

Cuentan que era la época dorada, bajo la presidencia de don Luis Menottti Pescarmona y algún memorioso hasta recuerda una reunión en la que participó la esposa del empresario (ya fallecido), quien anotó “todo en un acta”, reconocen.

Dirigentes del club repiten que fue una donación que “se materializó con el paso del tiempo”. También aseguran que la empresa llegó a descontar cuotas mensuales del sueldo de los trabajadores para la compra de los terrenos, una práctica que, según ellos, legitima todavía más su posesión.

La estrategia de IMPSA y la defensa del Club

La estrategia judicial del Club Impsa está basada sobre todo en la figura de la prescripción adquisitiva, conocida como usucapión. Han ocupado el predio de manera “pública, pacífica e ininterrumpida” por más de 40 años, realizando importantes inversiones en infraestructura. “¡No somos usurpadores!”, ha declarado enérgicamente Palacios.

El presidente y su comisión directiva sostienen que el club “es de los socios” y que continuarán “peleando por él. Estamos dispuestos a agotar todas las instancias legales que sean necesarias”, reitera.

Es importante destacar que dicha postura no es personal, sino que fue refrendada en una asamblea. En esa oportunidad, los socios fueron tajantes y rechazaron enfáticamente la propuesta de la empresa, cuyos directivos y abogados les proponían firmar contrato de comodato por tres años, que despué se extendió a siete años.

Hugo Palacios, presidente del club IMPSA.

La empresa IMPSA S.A., por su parte, argumenta que los terrenos fueron cedidos en comodato, es decir, en préstamo, y que por eso reclaman su restitución. La Justicia provincial, en primera instancia, les ha dado la razón. El Tribunal de Gestión Asociada número 3 ordenó al Club Deportivo IMPSA “restituir el predio en un plazo de diez días una vez que la sentencia quede firme”, según especifica el fallo, que data del 6 de mayo pasado. La apelación fue presentada días posteriores por Jerónimo Gil Di Paola, el abogado de la institución.

Dicen que la debilidad el club es que “no puede probar con documentación la existencia de una compraventa o donación, y que por tanto, la empresa mantiene la titularidad del inmueble. No obstante, el fallo deja abierta la puerta para que el club reclame por las mejoras edilicias, sociales y deportias realizadas en el predio.

La situación ha generado una enorme preocupación en la comunidad deportiva de Mendoza. El Club Impsa es un semillero de talentos en disciplinas como el hockey sobre patines, futsal, tenis, pádel y patinaje artístico. Su posible desaparición dejaría un auténtico vacío social y deportivo.

A pesar de las promesas de apoyo que surgieron durante la época en que IMPSA fue estatizada, como la construcción de un estadio, estas nunca se concretaron, se queja Palacios. Ahora, con la empresa nuevamente en manos privadas, la sensación de desamparo es mayor. Sin embargo, no han dejado de competir exitosamete, jugar finales y levantar alguna copa en los deportes citados, y han seguido formando a chicos en un clima “familiar y de camaradería”, aseguran.

La escuela de verano, un “clásico” del club Impsa en vacaciones. / Facebook.

Desde la dirigencia del club lamentan la falta de interés de la clase política. “No se interesan porque no ven el negocio”, es una de las frases que reflejan el sentir de los afectados. El Gobierno provincial, a través del subsecretario de Deportes, Federico Chiapetta, y otros funcionarios como el intendente de Godoy Cruz, Diego Costarelli, también se ha puesto firme: se trata de “un conflicto entre privados” y el Poder Ejecutivo no puede intervenir, responden. Si bien apuestan al “diálogo entre las partes”, nada han dicho por el momento de un plan concreto para ayudar a reubicar al club, si las cosas no salen bien.

“¿Si tenemos miedo de perder el club? Más que eso. Nos sentimos muy tristes. Todos piensan en la plata, en el negocio, en el valor dee los terrrenos. Pero se olvidan de la función social de un club como éste. Los clubes son una de las bases del desarrollo de una comunidad”, finaliza Palacios en el diálogo con Mendoza Today.

El acta que se adjunta en la apelación de los socios.
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