Bolivia al borde de una nueva crisis: el Gobierno acusa a Evo Morales de impulsar un plan violento para desestabilizar al país

El gobierno de Bolivia denunció este sábado la existencia de una estrategia política encabezada por el expresidente Evo Morales para desestabilizar al país a través de protestas y bloqueos de rutas que ya afectan a gran parte del territorio nacional. Desde la administración del presidente Rodrigo Paz sostienen que detrás de las movilizaciones existe un …

El gobierno de Bolivia denunció este sábado la existencia de una estrategia política encabezada por el expresidente Evo Morales para desestabilizar al país a través de protestas y bloqueos de rutas que ya afectan a gran parte del territorio nacional.

Desde la administración del presidente Rodrigo Paz sostienen que detrás de las movilizaciones existe un intento deliberado de generar caos institucional y debilitar al nuevo gobierno, que asumió hace apenas seis meses.

El encargado de realizar la acusación fue el vocero presidencial, José Luis Gálvez, quien aseguró que más del 90% de los cortes de rutas se concentran en los departamentos de La Paz, Oruro y Cochabamba. Según afirmó, las protestas responden a “herramientas violentas y no democráticas” impulsadas por sectores vinculados al exmandatario.

“Buscan obligar al pueblo boliviano a volver a las medidas del pasado, al cogobierno y a una lógica de política económica estatal”, sostuvo el funcionario durante una entrevista con Radio Rivadavia.

Crisis social y desabastecimiento

La escalada de los bloqueos comenzó semanas atrás con reclamos vinculados a la crisis económica, la inflación y la escasez de combustibles. Sin embargo, el Gobierno asegura que el conflicto fue “politizado” por el entorno de Morales para recuperar influencia y generar un escenario de ingobernabilidad.

Las consecuencias ya impactan de lleno en la vida cotidiana. En La Paz y El Alto se registran faltantes de alimentos, combustible, oxígeno e insumos médicos esenciales. El Ejecutivo confirmó además la muerte de cuatro personas, entre ellas un niño de 12 años, debido a la imposibilidad de acceder a centros de salud por los caminos bloqueados.

Ante la gravedad de la situación, el Gobierno lanzó un operativo especial denominado “Corredor Humanitario de las Banderas Blancas”, destinado a garantizar el ingreso de suministros básicos hacia las zonas más afectadas. La medida cuenta con apoyo de la Cruz Roja y de la Iglesia Católica.

La interna del MAS y el rol de Evo Morales

La tensión política en Bolivia también refleja la fuerte interna dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), fracturado tras la salida del poder de Morales. Aunque el exmandatario mantiene influencia en sectores campesinos, cocaleros y sindicales, el actual gobierno intenta despegarse del viejo esquema político y avanzar con reformas económicas para enfrentar la crisis fiscal.

En ese contexto, el oficialismo acusa al “evismo” de utilizar el malestar social como herramienta de presión. Gálvez aseguró que muchos sectores vulnerables están siendo “bombardeados por campañas de mentiras y desprestigio” para hacerles creer que las medidas oficiales van en contra de sus intereses.

Morales, por su parte, rechaza las acusaciones y sostiene que las protestas responden al deterioro económico y al descontento popular frente a las políticas de ajuste implementadas por el nuevo gobierno.

Violencia, enfrentamientos y temor a una escalada

Durante los últimos días se produjeron fuertes enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en distintos puntos del país, especialmente en los accesos a La Paz y en la conexión con El Alto. La policía utilizó gases lacrimógenos para despejar rutas y evitar el bloqueo del aeropuerto internacional.

Además, comenzaron a circular imágenes de grupos encapuchados armados y consignas que llaman a una “guerra civil”, lo que incrementó la preocupación de las autoridades y de organismos internacionales.

La Organización de Estados Americanos y la Unión Europea expresaron inquietud por la creciente violencia y reclamaron preservar el orden democrático y evitar una profundización de la crisis institucional.

Mientras tanto, Bolivia atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años: una economía golpeada, protestas masivas, disputas internas en el oficialismo y un escenario político cada vez más polarizado.

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