Bodegas de Argentina pidió “un alivio fiscal inmediato” para sostener la competitividad
En el emblemático Espacio Arizu de Godoy Cruz, el tradicional Agasajo de la Vendimia se transformó en el escenario de un pedido concreto del sector empresarial. Ante una audiencia encabezada por la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel; el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, …
En el emblemático Espacio Arizu de Godoy Cruz, el tradicional Agasajo de la Vendimia se transformó en el escenario de un pedido concreto del sector empresarial. Ante una audiencia encabezada por la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel; el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, el titular de Bodegas de Argentina, Walter Bressia, lanzó una advertencia sobre la fragilidad financiera de la industria y solicitó medidas urgentes para atravesar la “tormenta perfecta” que afecta al sector.
El eje central del discurso de Bressia, y el que mayor eco generó entre los presentes, fue la solicitud formal de un régimen especial de diferimiento para el pago de contribuciones patronales. El dirigente explicó que la industria vitivinícola, por su naturaleza, concentra sus mayores picos de actividad y obligaciones financieras durante los meses de cosecha.
“No se trata de una condonación, sino de un ordenamiento del flujo y de dar oxígeno financiero”, aclaró el presidente de Bodegas de Argentina. La propuesta busca que las empresas puedan postergar estos pagos y regularizarlos posteriormente, funcionando como un “puente” en medio de una transición económica donde el acceso al crédito sigue siendo restrictivo y las tasas resultan prohibitivas para la inversión productiva.
Bressia fue enfático al señalar que “exportar impuestos resta competitividad” y que, sumado a la carga de las contribuciones, el sector necesita un esquema ágil de reintegros a las exportaciones para restituir rápidamente los impuestos internos contenidos en las ventas al exterior.
Bodegas de Argentina, 90 años y contexto crítico
De todos modos, las palabras de Bressia no sonaron a reclamo sino a consenso, en un clima de conmemoración. En efecto, la institución celebra este año su discurso número 90, coincidiendo con las nueve décadas de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Además, Bodegas de Argentina cumple 25 años como entidad continuadora del legado del Centro de Bodegueros de Mendoza y la Asociación Vitivinícola Argentina.
Sin embargo, el aniversario se da en un contexto que Bressia no dudó en calificar como “difícil”. La industria enfrenta una caída en el mercado interno que no logra recuperarse, un mercado internacional con retracciones sostenidas y un enoturismo que ha sentido el impacto de la menor actividad económica. “Somos una de las economías regionales más importantes, con 300.000 puestos de trabajo y presencia en 17 provincias, pero hoy producir en Argentina sigue siendo caro”, sentenció.
A pesar de las críticas por los costos sistémicos, el discurso mostró un alineamiento con el rumbo macroeconómico del Gobierno Nacional. Bressia valoró los avances hacia la estabilidad, la reducción de la inflación y, especialmente, la reciente reforma laboral. Para la entidad, la modernización de las leyes de trabajo es “imprescindible” dada la fuerte estacionalidad y la intensidad de mano de obra que requiere el campo.
¡155 impuestos!
No obstante, advirtió que el ordenamiento de las variables macro es solo el inicio. “No se puede competir globalmente con 155 impuestos sobre nuestra espalda”, denunció el directivo, mencionando también que los costos logísticos en Argentina duplican a los de los países competidores de la región. En este sentido, instó a las autoridades a mejorar la infraestructura vial y la conectividad aérea, factores determinantes para el éxito de los “Caminos del Vino”.
Sobre el cierre, el presidente de Bodegas de Argentina celebró la visión exportadora del Ejecutivo y pidió acelerar la integración al mundo. Hizo especial hincapié en la necesidad de ratificar el acuerdo Mercosur-Unión Europea y en retomar la senda de priorización comercial con Estados Unidos, un mercado icónico para el Malbec argentino.
“El mundo nos espera, pero necesitamos que el vino argentino esté en la mesa donde se definen las reglas”, concluyó Bressia. El discurso dejó una sensación clara: la industria tiene el potencial y la calidad para liderar, pero su futuro inmediato depende de decisiones políticas que alivien la presión sobre quienes hoy, entre viñedos y bodegas, intentan sostener el motor de la economía regional.