Imágenes impactantes

Autos incendiados, casas asaltadas y violencia extrema en Irlanda tras el ataque de un inmigrante

El ataque ha provocado una fuerte conmoción en la provincia británica y ha reavivado las tensiones en torno a la inmigración, un asunto especialmente sensible en algunas zonas de Irlanda del Norte.

La creciente tensión y los graves disturbios desatados tras el apuñalamiento de un hombre en Belfast por parte de un ciudadano sudanés han comenzado a extenderse a otras localidades de Irlanda del Norte. Las protestas en Belfast han desatado el caos: se han registrado incendios de casas, coches, un autobús, un asalto por parte de hombres enmascarados en el interior de una casa con menores dentro y quema de contenedores. Según la BBC, los bomberos informaron haber atendido 62 incidentes esta noche, la mayoría en el área de Belfast, aunque también se registraron disturbios en otras partes de Irlanda del Norte, incluyendo Newtownabbey y Portadown.

Además, la última hora llega desde Ballyclare, una población situada a unos 30 kilómetros de la capital norirlandesa, donde una barbería regentada por ciudadanos turcos ha sido atacada y ha sufrido importantes daños materiales.

Según los políticos locales, la puerta principal y los escaparates del establecimiento han dido destrozados durante los incidentes. El diputado del Partido Unionista del Ulster (UUP), Steve Aiken, ha lamentado lo ocurrido y aseguró que la violencia "no tiene cabida" en la comunidad. "Ver contenedores ardiendo, ventanas rotas y comercios dañados no ayuda a nadie y solo perjudica a los nuestros", ha afirmado en un mensaje difundido en redes sociales, recogió el medio 20minutos.

En la misma línea, el concejal del Partido Alianza, Lewis Boyle, ha denunciado que la "violencia y destrucción" solo empeoran la situación y ponen en riesgo tanto a los vecinos como a los servicios de emergencia.

La escalada de tensión se produce después del apuñalamiento registrado la noche del lunes en el norte de Belfast. La Policía de Irlanda del Norte (PSNI) confirmó que un hombre de unos 40 años sufrió heridas graves en la cara, el cuello y la espalda y permanece hospitalizado. Por estos hechos fue detenido un ciudadano sudanés de unos 30 años, acusado de un presunto intento de homicidio.

El ataque ha provocado una fuerte conmoción en la provincia británica y ha reavivado las tensiones en torno a la inmigración, un asunto especialmente sensible en algunas zonas de Irlanda del Norte. En esta oleada de disturbios se han encontrado grafitis racistas como "que se joda el Islam" o "viviendas locales para la gente local", según recoge el diario británico The Guardian. En los últimos años, varias ciudades norirlandesas han sido escenario de protestas y altercados violentos tras incidentes atribuidos a miembros de comunidades migrantes, lo que explica el temor de las autoridades a que el caso derive en nuevos episodios de violencia contra extranjeros o negocios vinculados a ellos.

La prensa británica informa de que los manifestantes antiinmigrantes también han bloqueado carreteras. El citado medio recoge el asalto por parte de hombres enmascarados en una casa en la que los vecinos aseguraron que había niñas dentro. Además, agrega que las comunidades inmigrantes de Belfast han expresado su temor a ser blanco de ataques tras el atentado y que los comerciantes sudaneses de Sandy Row, una zona unionista del centro de Belfast, cerraron sus tiendas.

Ante esta situación, los líderes de los cinco principales partidos de Irlanda del Norte -Sinn Féin, Partido Democrático Unionista (DUP), Alianza, Partido Unionista del Ulster (UUP) y Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP)- han emitido este martes un inusual comunicado conjunto para condenar el apuñalamiento y pedir calma a la población. Los dirigentes se declararon "unidos" frente a este "horrible incidente" y reclamaron que se permita a la Justicia actuar sin interferencias.

También el primer ministro británico, Keir Starmer, ha calificdo el ataque de "repugnante" y prometió tolerancia cero frente a cualquier episodio de violencia en las calles. Por su parte, la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, describió el suceso como "espeluznante" y destacó la actuación de varios vecinos que intervinieron para intentar detener la agresión. "Que grupos de hombres enmascarados incendien las casas de familias enteras es un acto de cobardía repugnante", agregó O'Neill.

Las autoridades temen ahora que incidentes como el ataque contra la barbería turca de Ballyclare sean una señal de que la indignación generada por el apuñalamiento está derivando en acciones de represalia contra comunidades extranjeras, por lo que han intensificado los llamamientos a la calma para evitar una nueva ola de disturbios en la región.

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