“Arreglan en un lado y se rompe en otro”: el abandono y la negligencia que irrita a los vecinos de Guaymallén

Sabido es que transitar las calles de Mendoza por momentos suele ser un caos. Sin embargo, hay sectores en los que ese desafío momentáneo pasó a ser algo de todos los días. A la agobiante situación financiera que golpea a todos por igual, y que ha llevado a más de uno a utilizar sus bienes …

Juan Pablo Navio

Sabido es que transitar las calles de Mendoza por momentos suele ser un caos. Sin embargo, hay sectores en los que ese desafío momentáneo pasó a ser algo de todos los días.

A la agobiante situación financiera que golpea a todos por igual, y que ha llevado a más de uno a utilizar sus bienes propios, como por ejemplo vehículos particulares para ganar un peso más, se le suman las complicaciones y trastornos que son las roturas por calles en mal estado, pozos sin señalizar y trabajos públicos y privados que quedaron a medio terminar, y que provocan serios dolores de cabeza para los que diariamente transitan.

Algo de esto es lo que ocurre en Guaymallén, en donde el deplorable estado de las calles irrita a los vecinos de los barrios cercanos al Mendoza Shopping.

De hecho, una vecina del barrio Unimev que dialogó con Mendoza Today, expuso su malestar por los constantes daños en la carpeta asfáltica de calle Cangallo, entre otras. “Acá tuvimos una pérdida hace poco, y pasaron dos o tres meses sin que la arreglaran”.

Si bien reconoció que desde Aguas Mendocinas “vinieron y arreglaron”, lamentó el constante derroche de agua por estas falencias que no hacen más que evidenciar el abandono por parte del aparato estatal. “Se ve que las cañerías son viejísimas, se arreglan en un lado y se rompen en otro“, añadió la informante que pidió quedar en el anonimato.

Te da una bronca por la cantidad de litros y litros de agua que se pierden“, agregó la lugareña.

Otro vecino que charló con quien escribe estas líneas, también aseguró estar “harto” por el deterioro de las calles.

“Yo utilizo el auto y la camioneta para trabajar y muchas veces vengo muy cargado. Los pozos y los desniveles de la calle me rompen todo, estoy podrido de cambiar cubiertas y arreglar amortiguadores“, comentó.

Así pasan sus días muchos vecinos de la comuna, que con cierta resignación parecen haberse acostumbrado al abandono y negligencia por parte del Estado.

Esta nota habla de: