Alejandro Vigil: “No basta con hacer buen vino, también hay que saber contarlo”

Aunque de verdad lo sea, no vamos a presentar a Alejandro Vigil como “el Messi del vino”. A esta altura de la historia, ése es un lugar común, lo que con justa razón y mérito dicen todos. Y si algo que él ha demostrado todos estos años es su desapego por los lugares comunes. O …

Secretario General de Redacción Mendoza Today
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Raúl Pedone

Aunque de verdad lo sea, no vamos a presentar a Alejandro Vigil como “el Messi del vino”. A esta altura de la historia, ése es un lugar común, lo que con justa razón y mérito dicen todos. Y si algo que él ha demostrado todos estos años es su desapego por los lugares comunes. O dicho de otro modo: su apego por la originalidad y la innovación. También por el terruño y las raíces, así como su olfato y paladar para los grandes vinos, con apuestas atrevidas que a la larga se han transformado en premios internacionales y buenos negocios.

A propósito de sus cucardas y medallas, al ingeniero agrónomo Vigil -maestro en enología y sistemas de riego, viticultor, empresario de la gastronomía autóctona- le hemos pedido 16 definiciones para degustar junto a los lectores de Mendoza Today. Y para entender mejor qué está pasando en el mundo del vino, en un momento más que desafiante para la industria madre de la provincia.

1-Ha ganado numerosos premios. ¿Cuál es el que más satisfacción le dio?

-Los premios siempre son lindos, pero lo que realmente me emociona es cuando validan un lugar. Más que el número o el ranking, me interesa cuando un vino logra transmitir de dónde viene. Ahí hay orgullo de verdad, porque no es mío, es del suelo, del clima, de un equipo y de muchos años de insistir.

2-El consumo del vino cae en todo el mundo. ¿Qué hacen otros países para revetirlo?

-Hay un cambio cultural. Se consume menos alcohol en general, no solo vino. En otros países están trabajando mucho en diversificación: vinos más livianos, experiencias, turismo, comunicación más directa. Pero creo que el error es pensar solo en el producto y no en el contexto: el vino necesita momentos, encuentros. Si no fomentamos eso, es difícil crecer.

3-Como presidente de Wines of Argentina, ¿qué recomienda a sus asociados?

-Que tenemos que reconstruir la base. Argentina fue fuerte cuando tuvo volumen con calidad. Hoy necesitamos volver a ser competitivos en precio sin perder identidad, y al mismo tiempo empujar fuerte los vinos de lugar, con valor real.

4-¿Y a los pequeños productores? Dicen que se están fundiendo.

-Primero, no tomar decisiones en caliente. Segundo, asociarse, compartir recursos, pensar en escala. Y tercero, entender que el año malo también enseña. A veces el error es querer repetir el mismo modelo sin adaptarse.

5-¿El Malbec alcanzó su techo o puede seguir creciendo? ¿Llegó la hora del Bonarda?

-El Malbec no llegó a su techo. Llegó a una meseta de comunicación. Nos falta contar mejor sus lugares. El crecimiento está ahí. El Bonarda tiene una oportunidad, pero no como reemplazo, sino como complemento. Tiene que encontrar su identidad.

6-Vinos dulces, gasificados, sin alcohol… ¿son sacrilegios?

-No hay sacrilegios en el vino. Hay prejuicios. Si alguien disfruta un vino sin alcohol, está bien. El desafío es hacerlo bien. Después el mercado decide. Ya se vendían los vinos ligeros y dulces. Ahora viene el vino sin alcohol. ¿Son “sacrilegios”? ¿Hay que sacarse los prejuicios y adaptarse al paladar del mercado?

7-Para que no queden dudas: el vino sin alcohol, ¿es vino?

-Es otra categoría. Pero no hay que pelearse con eso. El vino tradicional tiene siglos de historia, no va a desaparecer. Esto suma opciones.

8-¿Los vinos naturales y orgánicos son una moda o llegaron para quedarse?

-No son moda. Es parte de una búsqueda. A mí me interesa más la honestidad que la etiqueta. Hay grandes vinos naturales y otros que no lo son tanto. Lo mismo pasa con los convencionales.

9-¿Es obligación siempre innovar o hay que volver a las fuentes?

-Hay que hacer las dos cosas. Innovar para entender mejor. Volver a las fuentes para no perder el sentido. Cuando la innovación se vuelve un fin en sí mismo, se pierde el rumbo.

10-¿Qué piensa de la desregulación de la vitivinicultura que impulsa el Gobierno nacional?

-El equilibrio es clave. Ni todo mercado ni todo Estado. El vino necesita reglas claras, previsibilidad y libertad para competir. Sin eso, es difícil crecer.

11-Si fuera funcionario público un día, ¿Cuál sería su primera ley para el vino?

-Que garantice competitividad, con el tipo de cambio, los impuestos y la simplicación de procesos. Si no somos competitivos, todo lo demás es discurso.

12—¿Qué queda de aquel muchacho que empezó trabajando en el INTA?

-La curiosidad. Y la obsesión por entender. Eso no cambió nunca.

13-¿Cómo vienen los enólogos jóvenes? ¿Qué consejos les da?

-Vienen muy bien. Más preparados, más abiertos. El desafío es que no pierdan la conexión con el viñedo. El vino se aprende ahí, no solo en libros.

14-¿Qué es lo que más rescata de su relación con Michel Rolland?

-Aprendí a perderle el miedo a decidir. Y a entender que el vino también es comunicación. No alcanza con hacerlo bien, hay que saber contarlo.

15-¿Por qué nunca usa corbata y viste siempre remera negra?

-Porque el vino no es formal. Es cultura, es tierra, es cercanía. La corbata te aleja un poco de eso.

16-¿Gustaría cerrar usted la entrevista?

-Claro… Les dejo este mensaje: el gran desafío del vino argentino hoy no es técnico. Es conceptual. Volver a conectar con la gente desde la verdad de nuestros lugares.

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