Advertencia económica a Milei: "La política de mediano plazo está bien, pero todavía hay que llegar"

El economista Miguel Kiguel destacó el potencial exportador de sectores como energía, minería y agro, pero advirtió que el consumo sigue débil y que la recuperación aún no llega a gran parte de la sociedad.

Mientras el Gobierno celebra la desaceleración de la inflación y apuesta a que las inversiones impulsen una nueva etapa de crecimiento, el economista Miguel Kiguel advirtió que la economía todavía enfrenta un desafío central: atravesar el presente sin que se profundice el desgaste social y productivo.

El exsecretario de Finanzas sostuvo que la estrategia económica de Javier Milei presenta fundamentos sólidos para el mediano plazo, pero remarcó que gran parte de la sociedad aún no percibe mejoras concretas en su situación cotidiana.

"La política económica de mediano plazo está muy bien, pero todavía hay que llegar al mediano plazo", afirmó Kiguel, al describir la tensión que atraviesa actualmente la economía argentina.

El motor exportador no alcanza para toda la economía

Kiguel destacó que existen sectores con perspectivas muy favorables que podrían convertirse en los principales generadores de divisas durante los próximos años.

Entre ellos mencionó especialmente a la energía, la minería y el agro, actividades que aparecen como los grandes beneficiarios del nuevo esquema económico impulsado por el Gobierno.

Sin embargo, advirtió que esos sectores presentan una característica que limita el impacto inmediato sobre el resto de la economía: generan elevados niveles de inversión y exportaciones, pero no una cantidad masiva de empleo. "Cuando vos ves cuáles son los que emplean más capital y menos gente, al tope están energía, minería y agro", explicó.

Según su análisis, el crecimiento de esas actividades puede fortalecer las cuentas externas y mejorar la macroeconomía, pero no necesariamente se traduce en una rápida recuperación del consumo ni en una mejora uniforme para todas las regiones del país.

El consumo sigue siendo el gran punto débil

Para Kiguel, una de las razones que explican el malestar social es que muchas familias todavía no sienten una recuperación de su poder adquisitivo.

El economista sostuvo que los ingresos permanecen relativamente estables mientras aumentó el peso de gastos que antes tenían menor incidencia en los presupuestos familiares. "La gente hoy gana más o menos lo mismo que antes, pero se le va muchísimo más en el pago de tarifas", señaló.

Ese fenómeno, explicó, limita la capacidad de consumo y retrasa la reactivación de sectores vinculados al mercado interno, que continúan mostrando niveles de actividad inferiores a los esperados.

La advertencia coincide con distintos relevamientos privados que reflejan una recuperación heterogénea, donde algunos rubros ligados a las exportaciones muestran crecimiento, mientras el comercio, la industria orientada al consumo y numerosos servicios todavía enfrentan dificultades.

El debate sobre los estímulos económicos

Uno de los puntos centrales del planteo de Kiguel fue la ausencia de medidas específicas destinadas a acelerar la actividad en el corto plazo.

Aunque respaldó la orientación general del programa económico, consideró que la transición hacia una economía más competitiva podría requerir herramientas adicionales para amortiguar el impacto de la recesión.

Según explicó, la administración de Javier Milei apuesta a que la estabilidad macroeconómica, la baja de la inflación y las reformas estructurales generen las condiciones necesarias para una recuperación sostenida.

Sin embargo, señaló que el Gobierno mantiene una posición muy cautelosa respecto de las políticas de estímulo y evita implementar medidas expansivas para impulsar el consumo o la actividad. "Hoy el Gobierno no cree en ese tipo de políticas", resumió.

Una preocupación que también aparece entre economistas cercanos al oficialismo

Las observaciones de Kiguel se suman a planteos similares realizados en los últimos días por otros economistas que suelen respaldar el rumbo económico del Gobierno.

Uno de ellos fue Ricardo Arriazu, quien advirtió que el desafío central para la administración libertaria consiste en lograr que las mejoras macroeconómicas comiencen a reflejarse en la economía real.

Arriazu sostuvo que la Argentina cuenta con una oportunidad histórica asociada al desarrollo energético y al potencial exportador del país, pero subrayó que el éxito del programa dependerá de que esos avances lleguen a empresas, comercios y consumidores.

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