Adrián Yacopini: “Los autos híbridos y eléctricos han llegado para quedarse”

Adrián Yacopini trabaja rodeado de autos, como es de suponer sobre el portador de ese apellido. Pertenecen a distintas marcas: nacionales e importados; usados y cero kilómetro; nafteros, eléctricos e híbridos; de todos los colores, modelos y funcionalidades; pequeños, medianos y grandes. Sin embargo, ha montado su oficina junto a las motos, hermosas motos, en …

Secretario General de Redacción Mendoza Today
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Raúl Pedone

Adrián Yacopini trabaja rodeado de autos, como es de suponer sobre el portador de ese apellido. Pertenecen a distintas marcas: nacionales e importados; usados y cero kilómetro; nafteros, eléctricos e híbridos; de todos los colores, modelos y funcionalidades; pequeños, medianos y grandes. Sin embargo, ha montado su oficina junto a las motos, hermosas motos, en una parte estratégica de su territorio, donde se ven ir y venir -a través de paredes vidriadas- clientes, colaboradores y rodados de todo tipo.

La amplia sala de la Avenida San Martin Sur, en Godoy Cruz, está decorada con afectos: las fotos familiares, trofeos, retratos de premiaciones. Detrás de los fierros asoma “El Chino”, una persona cálida, que piensa cada respuesta, que se adapta a los contextos y que responde con equilibrio las preguntas más complejas sobre los temas de la coyuntura nacional, así como del negocio automotor.

— Estás rodeados de autos, pero su oficina está junto a las motos. Es una señal.

— Estoy en el espacio de Ducati porque realmente me apasionan las motos. Pero venimos realizando una tarea muy gratificante con todas las firmas: Chevrolet, Volkswagen, Nissan y nuestra nueva adquisición, BYD, que ya está integrada a Territorio Yacopini.

— Estará contento; todo indica que la venta de autos comenzará a reactivarse este año. Pero las claves serán el crédito, que todavía no aparece como la economía necesita. Y los impuestos, que nos posiciona como un país “caro”.

— Es fundamental que haya crédito y creo que vamos en ese rumbo. Mendoza está muy bien posicionada a nivel nacional. Esperamos una mayor participación del gobierno actual que permita modificar índices y mejorar nuestra competitividad, especialmente mediante la baja de impuestos en comparación con países como Chile o Uruguay. Estos factores influirán directamente en el costo del vehículo y, por ende, generarán un mayor volumen de ventas para los próximos meses.

— ¿Los créditos actuales hacen diferencia entre autos nacionales e importados?

— Influye, pero lo que más pesa en la compra de un auto de, por ejemplo, diez mil dólares, es la toma del usado. Casi siempre representa el 50% o 60% del valor total; el resto se cancela con ahorros, el aguinaldo o financiación. Actualmente, el 60% de ese saldo remanente lo estamos resolviendo a través de alianzas estratégicas con bancos como Santander, HSBC, Credicoop, Supervielle y Banco Nación. Todas las entidades están alineadas para fomentar el consumo. Necesitamos que el argentino invierta no solo en autos, sino también en construcción, turismo, hotelería y gastronomía. Mendoza va por buen camino, incluso aventajando a provincias vecinas gracias al turismo, la vitivinicultura y, en tercer o cuarto lugar, la minería.

Adecuarse a los cambios, ésa es la cuestión

— ¿Por qué dice que estamos mejor posicionados los mendocinos para arrancar?

— Porque contamos con la infraestructura necesaria para recibir a quienes vienen a trabajar en minería o turismo. Es un ecosistema que nos favorece frente a otras provincias. Además, el Gobierno nacional y provincial están sentando las bases para que el país y la provincia vuelvan a crecer. Es el deseo de todo argentino y mendocino. Igual, hay muchas variables en juego. Hoy el dólar está estable, quizás por la gestión nacional, pero en Argentina todo es muy cambiante. Esa es la realidad.

— Sin embargo, tu familia lleva años como referente empresarial en este rubro. Habrá desarrollado el “músculo” del empresario y el ciudadano argentinos, acostumbrados a lidiar con un contexto de inflación e incertidumbre constante.

— Hemos pasado por todas las situaciones imaginables. Esa capacidad de adecuarse a lo cambiante es lo que nos diferencia de un par uruguayo, chileno o peruano; ahí es donde sacamos ventaja. En lo particular, el mendocino es muy emprendedor y conservador. En nuestra familia cuidamos mucho el apellido y tratamos de estar muy atentos a la satisfacción del cliente. Dependemos de ese mendocino que apuesta por un auto, un terreno o que invierte para recibir bien a quienes visitan la provincia durante la época de vendimia, festivales o fiestas electrónicas. De diciembre a marzo nos preparamos intensamente para el turismo.

— Y de paso, esos eventos son buenos escenarios para exhibir autos, ¿verdad?

— Sin duda. Es el momento justo, cuando la gente está relajada, para realizar test drives y presentaciones. Además, apoyamos el deporte desde hace 20 años. Hoy el proceso es distinto por la tecnología y la globalización. A través de las redes sociales, el público a veces conoce el auto —especialmente los eléctricos— mejor que el propio vendedor. El cliente llega con mucha más información que hace quince años.

— Vende tanto autos nacionales como importados. ¿Es sano que la industria nacional compita así con los importados? Los autos chinos, por ejemplo, han mejorado mucho su calidad y la posventa.

— Te respondo por escenarios. Primero, cuando se abra la importación con cupos de arancel cero para eléctricos e híbridos y baje el impuesto al lujo, la competencia con la industria nacional será más leal. No se puede competir cuando una de las partes tiene beneficios que la otra no. Respecto a los autos chinos, vienen demostrando tras años de planificación que su calidad es igual o superior a la de otros mercados. Con la adecuación de impuestos y costos fijos, las terminales locales seremos muy competitivas frente a Chile, Uruguay o Brasil.

— ¿Cree que nuestra industria automotriz puede competir con las grandes potencias mundiales?

— Absolutamente. Las plantas en Pacheco, Rosario o Córdoba tienen niveles de calidad internacional. Córdoba, por ejemplo, produce cajas de cambio desde hace 25 años que están entre las mejores del mundo. El valor de nuestros operarios es altísimo y no podemos quedar fuera del foco mundial. Exportamos marcas como Mercedes-Benz, Toyota, Volkswagen, Ford y Nissan con estándares de calidad globales.

— Respecto a la fabricación, ¿las autopartes siguen una lógica propia o dependen de la dinámica general de la industria?

— Dependemos de un porcentaje de autopartistas locales, mientras que otros componentes, como los motores, se importan para ser ensamblados en las terminales radicadas en el país. En los casos donde no hay fábrica nacional, operamos como filiales de la casa matriz. Actualmente el panorama es mucho más claro; con el comercio libre ya no dependemos de las aprobaciones discrecionales del gobierno anterior, lo que permite a los autopartistas trabajar con mayor previsión y ventaja.

— Los vehículos híbridos y eléctricos ¿son una moda pasajera o llegaron para quedarse?

— Definitivamente llegaron para quedarse. El futuro es el ahorro de energía y la reducción de la contaminación. Hoy la tecnología permite analizar seriamente la compra frente a un motor de combustión tradicional. La diferencia es clara: el eléctrico es 100% batería, mientras que el híbrido combina un motor térmico que carga las baterías cuando es necesario.

-Hay gente que duda por la autonomía. ¿Qué respondería un vendedor de Yacopini?

-Las autonomías actuales son sorprendentes. Un híbrido rinde unos 400 km, pero modelos como el BYD Song pueden alcanzar casi los 1.100 kilómetros de autonomía total. Incluso los motores a combustión han evolucionado; antes un auto promedio consumía 15 litros y hoy está en los 8 litros. Son energías alternativas que son furor en Europa, donde el ahorro operativo anual prácticamente paga la cuota del auto. A esto sumale el ahorro de tiempo al no depender de las estaciones de servicio. Ante la problemática global del petróleo, el hidrógeno y la electricidad son alternativas válidas de aquí a cinco años.

— Como todo el mundo, vamos hacia la diversificación.

— Si, es como el teléfono móvil. Lo cargás todos los días por una cuestión de hábito, pero podrías estar dos o tres días sin hacerlo. Con el auto es igual: según el uso, basta con una carga de 4 o 6 horas para cubrir toda la semana. Para alguien que vive en San Martín y trabaja en el microcentro, un eléctrico es ideal por los niveles de seguridad y tecnología que ofrece.

— Uno no deja de sorprenderse. Esta semana presentaron y aprobaron en Estados Unidos los “taxis voladores”. ¿Dónde vamos a parar?

— Todo llega. Hace poco era impensable querer una pantalla táctil gigante en el tablero y hoy hay gente que compra el vehículo basándose en eso. Hoy podés ver una serie en Netflix mientras esperás el turno del médico o gestionar todo tu WhatsApp desde el sistema del auto. Si hoy tenemos esa conectividad que hace cinco años era increíble, los taxis voladores también llegarán y serán bienvenidos.

— ¿Cómo ves el parque automotor de Mendoza? ¿Está saturado pero quedó algo viejo, como dicen?

— El parque viene creciendo y se nota en la saturación de los accesos y la falta de estacionamiento en los strip centers. Lo que antes te tomaba 15 minutos recorrer, hoy te lleva 22. El año pasado se vendieron unas 587.000 unidades a nivel nacional y este año esperamos rondar las 700.000. Si bien comparado con Brasil —que vende casi 3 millones— parece poco, es un volumen importante para nuestro mercado. Creo que el parque se está renovando, pero debe hacerlo aún más para acompañar el crecimiento de la provincia.

Adrián Yacopini, los mendocinos y las mendocinas

— Como piloto y empresario del rubro, dígame: ¿cómo manejamos los mendocinos?

— Te diré la verdad: manejamos muy bien. Tenemos la influencia de la cercanía con Chile y una geografía compleja. Conducir en alta montaña, con curvas, ripio, ascenso y condiciones climáticas variables, te exige ser más seguro y usar siempre el cinturón. Eso nos da una ventaja sobre quienes manejan solo en rectas como en Córdoba o Rosario.

-¿Quiénes manejan mejor, las mendocinas o los mendocinos?

-Las mujeres en Mendoza manejan con mucha pericia. Suelen pasar más horas al volante haciendo trayectos urbanos —colegio, actividades, trámites— mientras muchos hombres solo llevan el auto a la oficina y lo dejan estacionado todo el día. Esa práctica constante se nota en la calle.

— ¿Es un mito que, al momento de comprar un auto, ellas se fijan en el diseño y ellos en la mecánica?

— Siendo sincero, hoy prima el precio debido a la enorme variedad de modelos y diseños atractivos que hay en el mercado. Antes quizás la decisión final recaía más en la mujer, pero hoy es un proceso familiar; influyen los hijos, la fidelidad a una marca previa y, sobre todo, la gran cantidad de información disponible. La toma de decisiones ahora es mucho más pareja.

— Viene de una familia de larga trayectoria en el sector, que arrancó en los años setenta y un apellido que a usted le gusta honrar. ¿Qué lecciones o enseñanzas aprendió de su papá Arturo?

— Me marcó su transparencia. Él siempre buscó que la decisión del cliente fuera por convicción y no por presión. Prefería un ambiente relajado. Mi padre ha sido muy generoso con nosotros y con el prestigio del apellido. Por eso nuestras sociedades llevan nuestro nombre real y no uno de fantasía. Eso nos obliga a cumplir. Aunque hay factores externos que no podemos controlar, nuestra prioridad es que la satisfacción del cliente sea total. Si un vehículo falla porque dependemos de una producción masiva de fábrica, nuestra política es cuidar y “mimar” al cliente para resolverlo.

— Pasando a lo personal, siempre te ha gustado la competencia. ¿Cómo aplicas esa mentalidad deportiva a los negocios?

— Me gusta la competencia sana. Me considero un buen competidor que sabe ubicarse para sacar ventaja en el buen sentido. Ya sea en el tenis, el ajedrez o el triatlón —que solía correr—, la clave es la estrategia y la administración de los recursos. Esa faceta competitiva la heredé y espero que la sigan mis hijos y sobrinos.

— Corriste siete ediciones del Rally Dakar. Mirando hacia atrás, ¿qué te dejó esa experiencia?

— Es la competencia más exigente del mundo. Requiere un sacrificio enorme y una preparación de todo un año, además del apoyo de la familia y los patrocinadores. Solo terminarlo ya es un logro. Siempre digo que Mendoza es la cuna del 4×4, así como Córdoba lo es del rally. Los mendocinos que participamos dimos lo mejor y somos reconocidos a nivel mundial.

-Ya no volverías a hacerlo…

-Fue un “vicio” muy lindo y caro que compartí con un gran amigo. Aunque corrí siete veces y solo abandoné en una, hoy no lo volvería a hacer de forma profesional; quizás sí de manera recreativa. Antes de la pandemia decidí dejarlo para consolidar el negocio y la familia, que no es poca cosa.

— A propósito de las carreras: los argentinos recordamos a Carlos Reutemann como nuestro último gran referente. ¿Qué opinas del fenómeno de Franco Colapinto?

— Lo veo muy bien a Colapinto. Estar en la Fórmula 1 es algo que logran muy pocas personas. Lo que ha generado en redes sociales y a nivel de marketing es brillante. Tiene un potencial enorme, aunque enfrentarse a figuras como mi ídolo, Lewis Hamilton, es otro nivel. Todos los grandes pasan por ese proceso de aprendizaje, pero creo que Colapinto ya está logrando algo histórico que puede compararse con lo que hizo Reutemann.

— A ver, hablemos de Hamilton…

— Es como Messi o Maradona; tienen un don especial. Tiene un carisma y una energía única que se nota en cómo gana las carreras y cómo se expresa con sus fans.

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