Hace 56 años, el dictador Onganía era removido de la presidencia
El Gobierno había podido superar la crisis desatada por el Cordobazo, un año antes, pero la figura del presidente quedó muy debilitada. En un contexto de violencia política creciente, el 29 de mayo de 1970 se produjo el secuestro del ex dictador Pedro Eugenio Aramburu.
El Gobierno había podido superar la crisis desatada por el Cordobazo, un año antes, pero la figura del presidente quedó muy debilitada. En un contexto de violencia política creciente, el 29 de mayo de 1970 se produjo el secuestro del ex dictador Pedro Eugenio Aramburu. Fue la presentación en sociedad de Montoneros y el final de Juan Carlos Ongania.
El 8 de junio de 1970, a casi cuatro años de haber jurado por el Estatuto de la Revolución Argentina, el Teniente General Juan Carlos Ongania renunció a la presidencia. Su caída se produjo apenas días después de la aparición del cadáver de Pedro Eugenio Aramburu, secuestrado y asesinado por Montoneros.
Pero no fue ésta la única razón: un año antes el Cordobazo había puesto en jaque a la dictadura. Estos sucesos, sumados a pequeñas pero cada vez reiteradas insubordinaciones hacia el poder de la dictadura, convencieron a la Junta de Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas de cortar por lo sano: Ongania no podía continuar en su cargo, porque era incapaz de aplacar esos desbordes.
Así terminó la primera etapa de la Revolución Argentina. El 28 de junio de 1966 las Fuerzas Armadas dieron por terminado el débil gobierno del radical Arturo Illia, Presidente de la Nación con apenas el 22 por ciento de los votos en las elecciones de 1963, atravesadas por el conflicto que meses antes había conmovido al país: el enfrentamiento entre Azules y Colorados.
Por esos días el entonces Gral. de Brigada Juan Carlos Ongania había liderado el sector Azul, legalista y partidario de un acercamiento al peronismo de cara a una salida electoral sin proscripciones. En oposición a los Azules estaban los Colorados que mantenían una posición muy cerrada respecto al peronismo y al comunismo, al considerar que ambos debían ser erradicados de la política argentina. El triunfo del sector Azul había allanado el de Ongania a la jefatura del Ejército y el camino a las elecciones de 1963.
Ya en 1964, al acudir a la Academia Militar de West Point, con motivo de realizarse la Quinta Conferencia de Jefes de Estado Mayor de Ejércitos Americanos, Ongania pronunció su recordado discurso, en el que señaló que la Argentina iba a adoptar la Doctrina de la Seguridad Nacional, al tiempo que agregó que la subordinación de los militares al sistema democrático: "Habrá dejado de tener vigencia absoluta si se produce al amparo de ideologías exóticas, un desborde de autoridad que signifique la negación de los principios básicos del sistema republicano de gobierno".
Estas palabras de Ongania fueron una advertencia: si el gobierno radical pensaba abrir el juego electoral al peronismo o al comunismo las FFAA podían intervenir para evitarlo. Fue una clarísima advertencia, máxime si se tiene en cuenta el triunfo electoral del peronismo en las elecciones legislativas de 1965.
Onganía presidente
El 28 de junio de 1966 tuvo lugar lo que el historiador Luis Alberto Romero definió como "El golpe que desencadenó la crisis argentina" Al día siguiente, la Junta de Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas designó Presidente de la Nación al Teniente General (RE) Juan Carlos Ongania. El nuevo mandatario nombró en el ministerio de economía a Jorge Salimei, un empresario vinculado a la Democracia Cristiana.
A los seis meses lo desplazó por Adalbert Krieger Vasena, proveniente del liberalismo y descendiente de los dueños de los Talleres Vasena, escenario de una cruel represión policial a los trabajadores de la firma en 1919, durante el primer Gobierno de Hipolito Yrigoyen. El nuevo ministro dió un gran impulso a la obra pública, aplicó un plan antiinflacionario y puso en vigor el Peso Ley 18.188, en reemplazo del Peso Moneda Nacional.
Desde el inicio de la Revolución Argentina la Universidad de Buenos Aires fue percibida por los militares como terreno enemigo. De acuerdo con la Reforma Universitaria de 1918, la universidad pública era autónoma. Los militares tenían la firme convicción de asociar al mundo académico con las ideas marxistas, por tanto, decidieron intervenirla.
El 28 de julio tuvo lugar La Noche de los Bastones Largos, nombre que recibió la represión policial contra los académicos. Esa triste jornada nutridos grupos de estudiantes resistían la medida adoptada por el gobierno en las sedes de las facultades de Ciencias Exactas y Filosofía y Letras. La Policía Federal Argentina irrumpió en las casas de altos estudios y procedió a la represión, dejando un saldo de 400 detenidos y alrededor de 300 profesores destituidos de sus cargos docentes, entre ellos el filósofo Risieri Frondizi (rector de la UBA y hermano del ex presidente) y el historiador Tulio Halperin Donghi.
En el plano político la década del 60 fue muy convulsionada. Fidel Castro ya había proclamado el carácter marxista-leninista de la Revolución Cubana. El Che Guevara estaba peleando en Bolivia y las ideas de izquierda ganaban simpatizantes.
En la Argentina el peronismo seguía en forma irregular y su líder continuaba exiliado en Madrid, desde donde manejaba los hilos de su movimiento. Pero no fueron los políticos, sino los jóvenes y los obreros cordobeses los que salieron masivamente a la calle para alzar su voz de protesta contra la dictadura. Ambos tenían motivos por los que reclamar.
La Policía de Córdoba se vio desbordada y fue preciso movilizar al Ejército para recuperar el control de la ciudad. Fue el Cordobazo, la primera de las puebladas terminadas en el sufijo azo. A Ongania se le estaba acabando el crédito que le dieron las FFAA en 1966. Al año siguiente el secuestro y muerte del ex dictador Aramburu decretó el final de Ongania y el inicio de una década sangrienta.


