Crisis vitivinícola: la cosecha en Mendoza cayó un 12% y los viñateros denuncian precios de quiebra
La industria vitivinícola encendió las alarmas tras consolidarse una caída del 8% interanual en la cosecha nacional, un retroceso que golpeó con especial dureza a Mendoza, el principal motor productivo del sector. Según los datos oficiales definitivos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la recolección de uvas registró una merma de 1,5 millones de quintales …
La industria vitivinícola encendió las alarmas tras consolidarse una caída del 8% interanual en la cosecha nacional, un retroceso que golpeó con especial dureza a Mendoza, el principal motor productivo del sector.
Según los datos oficiales definitivos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la recolección de uvas registró una merma de 1,5 millones de quintales respecto de la temporada pasada, acumulando un total de 18,29 millones. En el desglose regional, la provincia de Mendoza sufrió una severa reducción del 12% en su volumen, alcanzando los 13.147.187 quintales, lo que representó casi dos millones de quintales menos que en la vendimia anterior.
Esta caída productiva en el territorio provincial se combinó con un escenario de alta conflictividad económica para el eslabón primario de la cadena. A pesar de que el INV remarcó que las exportaciones de vino aumentaron un 17% interanual durante el primer cuatrimestre y que el consumo interno experimentó un leve repunte del 1,5% en los primeros tres meses del 2026, los viñateros locales aseguraron que la actividad atraviesa una profunda crisis.
El drama de los bajos precios de la uva
Los productores denunciaron que los precios pactados para la materia prima se ubicaron por debajo de los registros de la campaña pasada, siendo insuficientes para cubrir los costos mínimos de operación.
La falta de rentabilidad y las trabas operativas condicionaron severamente los trabajos en las fincas de la provincia. Al respecto, Fabián Ruggeri, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi), describió la complejidad del panorama actual y señaló: “El precio de la uva sigue igual que el año pasado e igual que el anteaño, con lo cual la rentabilidad de los productores está bastante baja. Eso es debido también en gran parte a una disminución en las ventas de vino y en la comercialización del producto por la pérdida del poder adquisitivo, que hace que no se puedan incrementar los precios ni siquiera acompañando la inflación, y eso se termina trasladando a los precios que se paga de la materia prima”.
El dirigente cooperativo también hizo hincapié en las dificultades que enfrentaron los agricultores mendocinos para el financiamiento de las tareas de labranza y cosecha, advirtiendo que los valores pagados en el mercado oscilaron apenas entre los $240 y $275 por kilo. Ante esta coyuntura, Ruggeri enfatizó la necesidad de un respaldo institucional urgente para sostener la estructura de las economías regionales del interior del país, concluyendo que “nuestro sector hoy está atravesando un proceso conflictivo, y vamos a ver, en la medida en que haya un mejor poder adquisitivo de la gente, si se recuperan algo las ventas. Pero también es muy necesario que el Gobierno empiece a acompañar con algunas medidas, especialmente en financiación e impositivas”.
Por su parte, desde la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM) trazaron un diagnóstico aún más alarmante sobre el impacto social y geográfico de este desequilibrio financiero, vinculando la baja de precios de la uva con la desaparición sistemática de propiedades rurales en los departamentos productivos. El presidente de la entidad, Gustavo Córdoba, alertó sobre las drásticas consecuencias del desarraigo agrícola en el territorio mendocino, afirmando que “la situación de la actividad es crítica y los productores están abandonando las fincas. En los últimos años hay entre 3.800 y 4.000 menos que hace seis años”.
Finalmente, la dirigencia de AVM apuntó contra las maniobras comerciales de las grandes bodegas compradoras, argumentando que el flujo de comercialización actual contradice la baja de los valores abonados en las cuotas fijadas para los viñateros de la provincia. “Nuestros costos de producción elaborados por el INTA con mucha precisión son de $360 por kilo, pero a nosotros se nos pagó $240, igual o menos que el año pasado y en cuotas sin ajuste”, reclamó Córdoba.
Y agregó que la situación responde a un factor especulativo de la demanda y reclamó defender a las instituciones del sector que sostienen el empleo genuino, argumentando que “está habiendo un movimiento de vinos en la comercialización que no justifica que se haya pagado tan poco al productor”.


