A 89 años del trágico incendio del Hindenburg

La catástrofe del Hindenburg un día como hoy, pero en 1937, cuando la aeronave alemana Zeppelin LZ 129 Hindenburg estalló en llamas mientras realizaba maniobras de aterrizaje en Lakehurst, Nueva Jersey. Las celdas de almacenamiento de gas del dirigible se encontraban llenas de hidrógeno, elemento en extremo inflamable, por lo que el Hindenburg se estrelló contra el suelo en apenas …

La catástrofe del Hindenburg un día como hoy, pero en 1937, cuando la aeronave alemana Zeppelin LZ 129 Hindenburg estalló en llamas mientras realizaba maniobras de aterrizaje en Lakehurst, Nueva Jersey. Las celdas de almacenamiento de gas del dirigible se encontraban llenas de hidrógeno, elemento en extremo inflamable, por lo que el Hindenburg se estrelló contra el suelo en apenas 32 segundos. En el desastre perecieron 35 personas que se encontraban a bordo, y un miembro del personal de tierra. Solo hubo 62 sobrevivientes. Aunque nunca se determinó la causa del siniestro, la tragedia, que se filmó y mostró en los cines de todo el mundo, puso fin al empleo de dirigibles de hidrógeno para el transporte comercial de pasajeros.

Debido al éxito de la aeronave LZ 127, Graf Zeppelin, que desde 1928 prestaba servicio de transporte de pasajeros entre Europa y América, la compañía Zeppelin comenzó el diseño de un navío aéreo aún más grande, el LZ 129. Construido en las instalaciones principales de Zeppelin en Friedrichshafen, Alemania, entre 1931 y 1935, el novedoso aparato pasó a la propiedad de una compañía de nueva creación, la Deutsche Zeppelin Reederei (DZR), participada por la compañía aérea Lufthansa y el financiamiento del Estado alemán, controlado por Adolf Hitler y el partido nazi desde 1933. El LZ 129 hizo su viaje inaugural el 4 de marzo de 1936. Pronto el nuevo nombre, Hindenburg, se grabó con llamativas letras góticas rojas en el costado del casco de la nave, en honor al difunto presidente de Alemania, Paul von Hindenburg (1847-1934). El primer viaje trasatlántico del Hindenburg, desde Friedrichshafen hasta Río de Janeiro, Brasil, partió el 31 de marzo de 1936. El primer vuelo a Nueva York se realizó el 6 de mayo y tuvo una duración de apenas 61,5 horas. Antes de que terminara el año, el Hindenburg realizaría nueve trayectos más hasta New York y seis más a Río.

El Hindenburg medía unos impresionantes 245 metros (804 pies) de longitud, lo que lo convertía en un navío casi tan grande como el RMS Titanic, y tres veces más largo que un moderno Boeing 747. La estructura interior de la aeronave tenía un diámetro máximo de 41,2 m (135 pies). Bajo el revestimiento de tela de algodón estaban dispuestas 16 celdas de gas cuya capacidad combinada era de casi 200,000 metros cúbicos (7.000,000 pies cúbicos). El proyecto inicial contemplaba llenar estas celdas con helio en lugar del mucho más inflamable hidrógeno, pero Estados Unidos era la única fuente mundial de aquel gas, y su gobierno decidió no suministrarlo por temor a que el Hindenburg se empleara con fines militares. El dirigible contaba con cuatro motores Daimler-Benz con una potencia total de 2,700 kW (3.600 HP), suficiente para alcanzar una velocidad máxima de 110 km/h (68 mph). Una rueda vinculada a un girocompás proporcionaba al dirigible la capacidad de girar hacia los lados, y otra rueda controlaba la elevación de la aeronave. El zepelín tenía una autonomía de 16.500 km (10.250 millas).

Comodidades para los pasajeros

El capitán del Hindenburg controlaba el dirigible desde una góndola ubicada en la parte inferior del navío, pero los pasajeros se acomodaban en una estructura de dos niveles construida en el interior del casco. Había espacio para 50 pasajeros distribuidos en 25 camarotes de dos literas individuales. Además, cada camarote contaba con un lavabo abatible que proveía agua caliente y fría, más una mesa y un asiento plegables, pero no disponía de ventana. Más adelante se añadieron diez cabinas más, una de ellas con cuatro literas individuales, de manera que el número total de pasajeros ascendió a 72.

A cada lado del bloque central de camarotes se encontraban las áreas comunes, que incluían salones y comedores amplios y cómodos, con grandes ventanales inclinados en ángulo hacia afuera para permitir una mejor vista. Por lo general el Hindenburg volaba a una altura baja, de alrededor de 200 m (650 pies), lo cual ofrecía unas vistas maravillosas del paisaje que se desplegaba bajo la aeronave, o de los buques que cruzaban el océano. También había un gabinete de escritura con una pequeña biblioteca, un cuarto de duchas cuyas regaderas de débil chorro podían utilizarse mediante reservación previa de un turno, y un salón presurizado para fumadores. Por razones de seguridad el acceso al salón de fumar se realizaba a través de un compartimento estanco que impedía la entrada de cualquier traza de gas, y en él solo había un encendedor eléctrico, por cuyo uso tenían que competir los pasajeros. En el salón de fumadores también se podían tomar bebidas, entre ellas el cóctel helado del LZ 129, consistente en ginebra con un toque de jugo de naranja. Otra atracción de esta sala eran las ventanas de plexiglás enmarcadas en el piso de madera de durazno, que proporcionaba una vertiginosa vista del mundo que pasaba por debajo.

El mobiliario era moderno, de estilo minimalista, mientras que las paredes estaban decoradas con murales sobre la historia de los vuelos y los servicios postales. En el área de estar, un gran mapa iluminado del mundo mostraba las distintas rutas de los dirigibles. La nave aérea contaba con calefacción central, cuatro retretes y un cuarto de urinarios. La tripulación de 40 hombres trabajaba, dormía, y hacía cuatro comidas diarias en la cubierta inferior. La comida para todos los pasajeros y tripulantes de la nave se preparaba en una cocina equipada con una estufa de cuatro hornillas eléctricas, hornos para asado y bollería, un frigorífico, y una máquina de hielo. Los platos se hacían llegar a la cubierta de pasajeros mediante un pequeño montacargas. «En un viaje típico a través del Atlántico el chef procesaba unos 200 kg (440 lb) de carne fresca y de aves, 800 huevos y 100 kg (220 lb) de mantequilla».

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