A 65 años de la emboscada a Rafael Trujillo, el dictador dominicano

Rafael Leónidas Trujillo fue el dictador de República Dominicana desde 1930 hasta 1961. Durante ese periodo ejerció como presidente entre 1930 y 1938 y entre 1942 y 1952, mientras que durante el resto de esos años gobernó a través de mandatarios títeres. La represión contra la oposición nacional e internacional acabó por aislar al régimen y alimentó el …

Rafael Leónidas Trujillo fue el dictador de República Dominicana desde 1930 hasta 1961. Durante ese periodo ejerció como presidente entre 1930 y 1938 y entre 1942 y 1952, mientras que durante el resto de esos años gobernó a través de mandatarios títeres. La represión contra la oposición nacional e internacional acabó por aislar al régimen y alimentó el descontento, que dio lugar a su asesinato a manos de siete rebeldes el 30 de mayo de 1961.

La era Trujillo en República Dominicana

Rafael Leónidas Trujillo nació en la ciudad de San Cristóbal en 1891. En 1918 se unió a la Guardia Nacional, un nuevo cuerpo de seguridad que Estados Unidos promovía por distintos países de Centroamérica y el Caribe como parte de la expansión de su influencia. Esta institución sirvió como trampolín a Trujillo, quien para 1930 ya era jefe del Estado Mayor y el militar más influyente del país.

Ante la posibilidad de que el entonces presidente Horacio Vásquez prolongara su mandato fuera de la Constitución, el ministro Rafael Estrella Ureña planeó un golpe de Estado con la connivencia de Trujillo. El cambio en la política exterior estadounidense con el presidente Herbert Hoover, que rechazaba el intervencionismo en América Latina antes marcado por la doctrina Monroe, benefició al propio Trujillo, quien llegó al poder con unas elecciones marcadas por la intimidación.

La era de Rafael Leónidas Trujillo, con un primer gobierno hasta 1938, se caracterizó por el nacionalismo y el culto a su personalidad. Disolvió los partidos tradicionales y en 1937 ordenó asesinar a unos 12.000 haitianos en la masacre de Perejil. En medio de la censura, el hostigamiento y las violaciones de derechos humanos, esta política antihaitiana y racista le llevó a aceptar refugiados judíos de Europa y españoles republicanos. Si bien después trató de mantener una apariencia democrática, permitiendo otros partidos y cediendo la presidencia de 1938 a 1942 y desde 1952, Trujillo mantuvo el poder efectivo hasta su muerte.

La muerte del dictador: resistencia interior y oposición en el extranjero

El descontento social por las desigualdades, la corrupción y la falta de libertades en República Dominicana desembocó en movimientos de resistencia. Dos de ellos fueron un intento de golpe militar de 1959 y el posterior Movimiento Revolucionario 14 de Junio. Frente a este panorama, Rafael Leónidas Trujillo reprimió asesinando, entre otras, a símbolos de la oposición como las hermanas Mirabal en 1960.

Ese mismo año cambió la imagen exterior del régimen, pero por una acción cometida en el exterior. Se trató del intento de asesinato encargado por Trujillo contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt, quien apoyaba a la oposición dominicana y era el principal opositor al dictador dominicano en la región. El anticomunismo del dictador no evitó que Estados Unidos, con Cuba en la retina y temiendo otra revolución de estilo castrista, empezara a ser partidario del cambio.

Finalmente, mientras iba por carretera en la noche del 30 de mayo de 1961, siete rebeldes emboscaron el coche de Trujillo y lo acribillaron. Entre los conspiradores había miembros de las fuerzas armadas dominicanas y antiguos colaboradores. El hijo de Trujillo, apodado Ramfis, volvió entonces al país y mandó ejecutar a los rebeldes, pero un levantamiento militar en noviembre acabó con el régimen familiar.

Estados Unidos, protector del orden

Después de la muerte de Rafael Leónidas Trujillo, su colaborador y vicepresidente Joaquín Balaguer quedó como el hombre fuerte de República Dominicana. Y con el favor estadounidense por su postura anticomunista, prometió elecciones libres. El nuevo presidente desde 1962, Juan Bosch, personificó las esperanzas democráticas del pueblo dominicano, pero estas se vieron truncadas al año siguiente por un golpe de Estado de las élites conservadoras. En 1965 estalló otra rebelión militar que pretendía restituir a Bosch en el poder, lo que condujo a la breve guerra civil dominicana entre abril y septiembre de ese año.

La Administración de Lyndon B. Johnson en Estados Unidos, temerosa de otro caso cubano, decretó la intervención de 42.000 soldados para restaurar el orden en República Dominicana. El Gobierno provisional convocó entonces unas nuevas elecciones. Balaguer, elegido frente a Bosch, mantuvo el poder de 1966 a 1978 y de 1986 a 1996, con una democracia restringida que empezaría a abrirse bajo el Gobierno de Antonio Guzmán desde 1978.

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