Un hombre fue condenado por tratar de ingresar un arsenal de armas a Mendoza

El Tribunal Oral Federal N° 1 de Mendoza condenó a Matías Andrés Rojas Zaballa a la pena de 4 años y 8 meses de prisión de cumplimiento efectivo, tras hallarlo culpable de los delitos de acopio de armas de fuego y encubrimiento en concurso real. La resolución dictada por el juez federal Alberto Carelli se …

El Tribunal Oral Federal N° 1 de Mendoza condenó a Matías Andrés Rojas Zaballa a la pena de 4 años y 8 meses de prisión de cumplimiento efectivo, tras hallarlo culpable de los delitos de acopio de armas de fuego y encubrimiento en concurso real.

La resolución dictada por el juez federal Alberto Carelli se resolvió mediante un juicio abreviado, luego de que la Fiscalía y la defensa oficial acordaran la declaración de culpabilidad del imputado. El hombre, de profesión ayudante de cocina y con domicilio en el barrio porteño de Boedo, reconoció de esta manera su responsabilidad en el transporte del cargamento ilegal.

El procedimiento que originó la causa penal ocurrió el 28 de mayo de 2024 en el kilómetro 899 de la Ruta Nacional 7, a la altura del peaje del departamento de La Paz. En ese punto estratégico, personal de la sección Seguridad Vial de Gendarmería Nacional interceptó la marcha de un colectivo de larga distancia de la empresa Cata Internacional que provenía de la Terminal de Retiro, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y tenía como destino final la Ciudad de Mendoza, trayecto en el cual el acusado pretendía burlar los controles fronterizos internos.

La maniobra delictiva quedó al descubierto gracias a las inspecciones de rutina que los gendarmes ejecutan sobre el pasaje y el sector de bodegas, con la asistencia de un perro adiestrado llamado “Bronco”. Si bien el can está entrenado habitualmente para reaccionar ante estupefacientes, realizó una marcación positiva sobre una valija negra con vivos naranjas. Tras identificar la etiqueta del equipaje, los uniformados constataron que correspondía a Rojas Zaballa, quien viajaba en la butaca número 56 del micro de línea, por lo que procedieron a apartar el bulto para su correspondiente apertura.

Frente al sospechoso y a testigos civiles, las autoridades abrieron la valija y hallaron dos mochilas que contenían un total de 23 armas de fuego de guerra envueltas en papel film transparente, además de un silenciador para pistola Glock y 45 cargadores. Entre el armamento secuestrado se contabilizaron 19 pistolas calibre 9 milímetros de marcas internacionales como Glock, Bersa, Beretta y Taurus; incluso dos de las unidades Bersa poseían las inscripciones institucionales de la Policía Federal Argentina. El arsenal se completaba con un subfusil de asalto automático FMK-3, dos pistolas de calibres pesados y un revólver.

Para los investigadores judiciales coordinados por la Fiscalía Federal, los elementos probatorios demostraron que el material bélico estaba destinado al circuito de comercialización ilegal de bandas criminales locales o de países limítrofes.

Esta nota habla de: