¿Chau hiperpresidencialismo? Argentina y la era de las provincias y el Congreso
Un cambio en la manera de ejercer la política comienza a avizorarse en el horizonte, donde el presidencialismo parece haberse corrido del centro de la escena para darle protagonismo tanto al congreso de la Nación como a las gobernaciones provinciales. Se trata de un fenómeno que comienza a redefinir el funcionamiento del sistema demócratico del …
Un cambio en la manera de ejercer la política comienza a avizorarse en el horizonte, donde el presidencialismo parece haberse corrido del centro de la escena para darle protagonismo tanto al congreso de la Nación como a las gobernaciones provinciales.
Se trata de un fenómeno que comienza a redefinir el funcionamiento del sistema demócratico del país asemejándose en cierto punto a los sistemas parlamentarios europeos.
Esto se da, básicamente, porque el Poder Ejecutivo se encuentra en un momento de paridad con las fuerzas representadas en el Congreso, lo que obliga a la construcción de mayorías más dinámicas para cada uno de los proyectos de ley que busca aprobar la Casa Rosada,
En sí, la gestión del Gobierno se convirtió en un ejercicio de la diplomacia, donde los gobernadores actúan como los verdaderos jefes de bancada, alineando a sus legisladores en función de pactos y acuerdos con la administración del presidente Javier Milei.
Ello puede observarse en la conformación de bloques geográficos como el Norte Grande o la Liga Patagónica, que básicamente funcionan como centrales de presión frente a las iniciativas del Gobierno Nacional.
En todo caso, esto demuestra que el presidente hoy carece del poder para tomar decisiones de forma unilateral, se insiste, en este caso, en el ámbito legislativo dependiendo de las negociaciones o alianzas multilaterales.
Ello explica ciertos fenómenos, como la creación de comisiones temporales o la constante interpelación de funcionarios, que exhiben que el Congreso recuperó una centralidad indiscutida.
Por tanto, hoy ya el sistema presidencialista, que se mantiene y en otras áreas incluso se robustece, debió ceder terreno en términos legislativos y territoriales ejerciendo el Poder Ejecutivo el rol de mediador o árbitro que valida sus objetivos ante una compleja red de actores legislativos y/o provinciales.


