Acerca de la “traducción” mendocina: Cornejo, el aliado clave para territorializar el modelo de Milei

A pesar de los movimientos que marcan una puja interna entre la alianza y la absorción de La Libertad Avanza, la convergencia entre el presidente Javier Milei y el gobernador Alfredo Cornejo parece haberse transformado en el armado de un modelo libertario en el interior del país. Lo que se observa en el cruce de …

A pesar de los movimientos que marcan una puja interna entre la alianza y la absorción de La Libertad Avanza, la convergencia entre el presidente Javier Milei y el gobernador Alfredo Cornejo parece haberse transformado en el armado de un modelo libertario en el interior del país.

Lo que se observa en el cruce de las declaraciones del mandatario mendocino en la 13º Expo EFI y los movimientos en la Casa Rosada es la muestra más férrea de una reciprocidad de un pacto económico bajo la guarda del radicalismo provincial.

Cornejo en este marco tiene la función de ser el traductor entre el discurso liberal de Milei y el orden bajado al llano, ofreciendo a Mendoza como el caso del éxito donde el equilibrio fiscal y la seguridad jurídica son los puntos vitales que decantarán en nuevas inversiones.

El mandatario provincial sabe que la tolerancia de la sociedad al ajuste no es una anomalía y entiende que el electorado prefiere este tipo de medidas mucho antes de volver a lo que fue la política nacional en el pasado.

Este alineamiento ideológico, pragmático por cierto, le otorga al Gobierno Nacional una suerte de respaldo en un momento en el que la reforma electoral y las tensiones legislativas amenazan con erosionar su base de respaldo en las provincias.

En parte, ello podrá verse en la inminente visita que el presidente tiene preparada para Mendoza, un distrito clave que es electoralmente fiel funcionando como una validación necesaria del territorio, siendo esta provincia la segunda que más votos le otorgó a Milei en las elecciones que lo catapultaron a la Casa Rosada.

Para el jefe de Estado, desembarcar en una provincia que ya está ejecutando obras nacionales con recursos propios y que apuesta a la minería y al petróleo no convencional bajo estándares de previsibilidad, representa la oportunidad de mostrar un modelo de gestión que no dependa exclusivamente de la transferencia de fondos discrecionales. 

No obstante, si se analiza profundamente, esta relación revela una tensión subyacente y refiere a la advertencia que ya viene sosteniendo el gobernador respecto que que el Estado Nacional no puede retirarse de forma abrupta de la infraestructura.

Ese es, en definitiva, el dilema político, donde las provincias asumen responsabilidades adicionales para sostener la actividad mientras desde Balcarce 50 se concentran en el saneamiento de las cuentas y el superávit fiscal.

Básicamente, en este contexto, lo que puede concluirse es que la relación entre Milei y Conejo evolucionó hacia un cuadro político donde el éxito de uno depende de la perseverancia y el éxito del otro.

Mientras Milei necesita que gobernadores con peso territorial le otorguen sustento político a sus reformas para atraer inversiones de gran escala, Cornejo depende de que el esquema macroeconómico continúe para que sus propias actividades económicas no queden truncadas por la inestabilidad.

En todo caso, más allá de ser un gesto con alto impacto proselitista, la visita de Milei a la provincia parece desprenderse de la necesidad de ratificar un nuevo eje de poder basado en la eficiencia fiscal y la atracción de inversiones.

En otras palabras, en Mendoza se testea si el pragmatismo radical y el dogmatismo libertario pueden coexistir y transformar esta paciencia de la sociedad en un crecimiento económico equitativo y duradero para los diversos sectores de la economía. 

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