Las razones de porqué Gimnasia y Esgrima fue de mayor a menor y lo pagó carísimo
Antes del minuto, Gimnasia y Esgrima ya estaba en ventaja y vislumbraba un venturoso desarrollo del partido, pero fue apenas una ilusión y terminó desmembrandose minuto a minuto hasta padecer una goleada de esas que perduran para siempre. El propio entrenador Darío Franco lo reconoció en la Conferencia de Prensa post partido, a la que …
Antes del minuto, Gimnasia y Esgrima ya estaba en ventaja y vislumbraba un venturoso desarrollo del partido, pero fue apenas una ilusión y terminó desmembrandose minuto a minuto hasta padecer una goleada de esas que perduran para siempre.
El propio entrenador Darío Franco lo reconoció en la Conferencia de Prensa post partido, a la que concurrió dando la cara cuando, en otros casos, hay colegas que suspenden su participación y no dan las explicaciones del caso.
Independiente Rivadavia le propinó una paliza histórica a Gimnasia y Esgrima
Será puertas adentro cuando el cuerpo técnico y el plantel expondrán desde hoy por qué motivo hubo un desmoronamiento progresivo en todas las líneas hasta que, inclusive, el golpe fue mayor cuando llegó la insólita expulsión de Franco Saavedra, quien le tiró del pelo a Matías Fernánde y se retiró haciendo gestos a la tribuna, Tras esto, los inconvenientes se agravaron aún más.
La fragilidad de Gimnasia y Esgrima
El “mensana”, en síntesis, demostró una fragilidad alarmante en la zona central, con mediocampistas que parecían confundidos al momento de armar un circuito chico para sostener el control del balón y, así, progresar en campo rival.
Nada más edificante puede pasarle a un equipo que pasar a ganar en el inicio del cotejo, sobre todo cuando era ante el clásico rival y en su propio estadio, pero esto se desaprovechó.
Se sabe que uno de los argumentos clave en Independiente Rivadavia es el de la pelota parada, con el agregado de la combatividad en la segunda pelota y el alto porcentaje de duelos ganados uno contra uno.
Pues bien, Gimnasia sucumbió en ambas facetas del juego, tal como reconoció su propio entrenador al destacar “durante varios lapsos del partido no fuimos intensos y prácticamente perdimos todos los duelos”.
Puede decirse que el blanquinegro fue competitivo hasta que llegó la igualdad, puesto que desde allí en más fue evidente que la visita se iba cayendo cual un castillo de naipes.
Tras el intervalo, la totalidad del segundo tiempo fue de exclusivo dominio “leproso”, favorecido por la mentalidad fuerte que demostró arrasando a su adversario por los extremos, pero también por la capacidad de sus mediocampistas para recuperar rápido el balón y crecer en triangulaciones cortas o largas para posicionarse en campo adversario.
Tres ráfagas goleadoras en escasos minutos obraron como golpes de nocaut y los cambios que propuso Darío Franco no solucionaron nada, con prestaciones mínimas en todos los casos. La frutilla del postre fue la expulsión de Saavedra, que Alfredo Berti aprovechó muy bien para aumentar la carga presionante sobre el lateral izquierdo de la defensa del oponente.
“No sé si la falta de intensidad tiene que ver con una merma física, no creo que pase por ahí”, contestó el DT ante una consulta periodística, respuesta que en sí puede ser interpretada como un reproche colectivo ante la prestación del equipo.
El quinto tanto fue otra muestra antagónica de lo que crecía por un lado y se padecía por el otro.
El pitazo final del árbitro Yael Falcón Pérez, sin dar tiempo adicionado, hasta se pareció a una decisión piadosa.
“Soy el responsable del planteo y leímos un dibujo del rival que después no digo que nos sorprendió, pero fue otro. En las pelotas paradas en contra no lo supimos contrarrestar. Puntos altos no hubo. En cuanto a lo malo que vi no me gusta dar nombres, sino que tiene que ver con lo grupal”, agregó.
“Le pedimos perdón al hincha, cualquier otra cosa que diga no sirve. La única forma de que cambie el dolor es hacer un gran partido frente a Defensa y regalarle a la gente los tres puntos de local”, finalizó el director técnico sin necesidad de seguir explicando lo que pasó para que su equipo no diera la talla ni estuviera a la altura de tan gravitante compromiso.


