Copa Argentina, otro engaño de AFA al fútbol de las provincias
Se está disputando este torneo y han concluido los 32avos de final y es el momento ideal para hacer un análisis de lo injusto que es el sistema de competición de la misma. El total de equipos que participan es 64, de los cuales 30 son los privilegiados de siempre LPF y los otros 34 …
Se está disputando este torneo y han concluido los 32avos de final y es el momento ideal para hacer un análisis de lo injusto que es el sistema de competición de la misma. El total de equipos que participan es 64, de los cuales 30 son los privilegiados de siempre LPF y los otros 34 son del fútbol amateur. Disputada la primera fecha se clasifican 32 para la próxima ronda y aquí aparece lo turbio del torneo, en esa fecha inaugural no hay cruces entre los equipos de LPF y es por ello que de los 30 pasaron 25 a los 16avos de final, solo quedaron 5 afuera, mientras que de los 34 amateur 27 fueron eliminados en esa ronda.
Todo es centralismo y manipulación, todo parece preparado para beneficio de unos pocos (profesional) en detrimento de muchos (amateur) y con eso se demuestra que en el unitarismo futbolero se hacen las cosas “para que todo quede en familia”.
Mientras que cientos y cientos de clubes de las 24 provincias de la Argentina deambulan en torneos intrascendentes cuya participación les consumen los ingresos continuamente impidiéndoles tener recursos propios para enfrentar la importante función social que, como clubes, deben brindar.
Repasemos, en la primera ronda de ese torneo no se enfrentan los equipos autodenominados profesionales entre sí, lo que marca una discriminación notable sobre los amateur que acompañan.
A diario vemos clubes de ligas como la Sanrafaelina por ejemplo, compitiendo torneos locales por el honor de salir campeón y vaya que es valedero, pero a ese logro le falta el mérito de competir con otras ligas de la provincia y proclamar un ganador que represente a Mendoza en algún torneo donde participen sólo los campeones de cada provincia argentina y CABA por supuesto (es decir un verdadero Torneo Federal), de esa manera tendremos un ganador que clasifique a alguna copa internacional, como por ejemplo, la Libertadores o la Sudamericana por lo menos; lo que lograría un torneo así es poner una meta internacional importante a corto plazo, lo que sin dudas, revitalizaría el interés por este maravilloso deporte dándole la posibilidad a clubes, jugadores y técnicos a tener las mismas oportunidades de progreso que los “privilegiados” citados, lo que redundaría en clubes con recursos económicos propios provenientes de grandes recaudaciones, mejores cotizaciones de jugadores, publicidad, etc y no seguir haciéndolos participar en eternos e intrascendentes torneos como el Federal o los que los mantiene en el perverso amateurismo.
Frecuentemente vemos a juveniles y niños de corta edad emigrando para probarse en instituciones lejanas y tratar de cumplir su sueño de estar en ligas importantes; también se ve a cazatalentos haciendo lo propio cuando esos niños y juveniles deberían formarse en sus lugares de origen participando de torneos de liga que desde el inicio lo formen en competencias de relieve y que al llegar a primera división tengan proyección provincial directa, como el ejemplo citado, con mucho público que aporte con el pago de su entrada dándole a sus instituciones los recursos necesarios para abonar buenos sueldos a sus jugadores y técnicos lo que jerarquizaría los espectáculos deportivos y traería a la afición a llenar tribunas como en los viejos tiempos de la década del ’70 u ’80 del siglo pasado y que los que tenemos buenos años encima no nos olvidaremos nunca.
Es hora de que haya un nuevo orden en el fútbol argentino donde cualquier equipo provincial tenga las mismas posibilidades que los que se sienten “dueños” de la pelota. No es una utopía exigir igualdad de oportunidades en cada metro cuadrado del territorio nacional, solo depende de la voluntad y el coraje de dirigentes de todos los clubes de las provincias que unan ideas para lograr ese cambio que se necesita para pasar del actual centralismo perverso a un federalismo futbolístico que beneficie a todos.
La culpa de la existencia de esta desigualdad planteada no solo es de los que diseñan los torneos de la AFA incluyendo al Consejo Federal de la misma, sino también a las dirigencias de los clubes y ligas provincianas que se dejan avasallar y no son capaces de pedir los cambios necesarios para que este abuso se termine, los ministerios o secretarías de deportes de los Estados Provinciales tendrían que involucrarse.


