El legado político y social de la Guerra de las Malvinas

Cada 2 de abril resulta imposible sustraerse a la conmemoración relacionada con la temporaria recuperación de nuestro territorio de las Islas Malvinas ocurrida en 1982 por determinación de la Junta Militar que encabezaba el gobierno de facto de la dictadura. Esta etapa de la Guerra de las Malvinas marcó un punto de inflexión en la …

Tomas Alba
Redactor de Deportes Diario Mendoza Today
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El legado político y social de la Guerra de las Malvinas
Diego Barovero

Cada 2 de abril resulta imposible sustraerse a la conmemoración relacionada con la temporaria recuperación de nuestro territorio de las Islas Malvinas ocurrida en 1982 por determinación de la Junta Militar que encabezaba el gobierno de facto de la dictadura. Esta etapa de la Guerra de las Malvinas marcó un punto de inflexión en la historia contemporánea argentina.

También resulta ineludible en el análisis que la enorme mayoría de la población, profunda y justicieramente consustanciada con la causa reivindicatoria de los derechos soberanos argentinos sobre el mentado archipiélago, apoyó en principio la empresa militar, si bien desconociendo el detalle de la misma, así como sus razones más emparentadas con la necesidad de autojustificarse y legitimarse ante la historia de la propia dictadura.

El consenso social y la respuesta de la dirigencia política

En este aspecto corresponde señalar que como consecuencia de la mirada entusiasta de la ciudadanía por la justicia de la causa, amplios sectores de la dirigencia política y social morigeraron sus posturas. Estos sectores, que exigían la normalización institucional, resultaron funcionales a la estrategia oficial del gobierno de facto de presentar un frente interno unido ante la agresión militar británica materializada en el envío de una task force.

El legado político y social de la Guerra de las Malvinas
El conflicto bélico por la Guerra de las Malvinas alteró el tablero diplomático y social de la Argentina.

Fue por entonces que la mayoría de las conducciones de los partidos políticos y las centrales obreras emitieron declaraciones consustanciadas con la acción militar. En algunos casos, incluso participaron del acto de asunción del gobernador militar designado por la dictadura, expresando su solidaridad con el gobierno en la causa nacional.

Las voces críticas frente al conflicto del Atlántico Sur

Viene a cuento mencionar que aisladamente se expresaron en contra del accionar del régimen de facto solamente el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), conducido por Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio. Otro dirigente que se expresó públicamente en contra de la acción militar fue el liberal Alvaro Alsogaray, habitualmente concesivo con los militares.

El otro fue Raúl Alfonsín que, como es sabido, era entonces dirigente de un sector minoritario del radicalismo. Alfonsín tenía ya un proyecto político que aspiraba a devolver a la UCR la condición mayoritaria desde una postura abiertamente crítica a la dictadura, fundamentalmente en el terreno de la economía y los derechos humanos.

El colapso de la dictadura y la transición democrática

Los nombrados fueron de los muy escasos dirigentes políticos que, en pleno exitismo belicista, demostraron una actitud ecuánime y crítica acerca de la guerra. Como finalmente se demostró, el conflicto perjudicaría la posición argentina en el escenario internacional, la cual gozaba de ventajas desde el punto de vista jurídico previo al enfrentamiento.

Finalizada la guerra y producido el colapso final de la dictadura con la convocatoria electoral de 1983, la UCR bajo el liderazgo de Alfonsín debió afrontar las consecuencias del conflicto. Se ha afirmado erróneamente que su gobierno llevó a cabo un proceso de “desmalvinización”, sugiriendo que el presidente había desterrado de su discurso la palabra Malvinas.

El legado político y social de la Guerra de las Malvinas
El conflicto bélico por la Guerra de las Malvinas alteró el tablero diplomático y social de la Argentina.

El histórico discurso de Alfonsín y el reclamo soberano

La acción psicológica instaló en la opinión general la certeza de una actitud claudicante que no se condice con la realidad. El sostenido reclamo a través de la Cancillería de Dante Caputo obtuvo reiterados pronunciamientos de la ONU. Resulta particularmente sugerente el primer discurso de homenaje a los combatientes en Luján, el 2 de abril de 1984, donde Alfonsín reivindicó el ideal de recuperación.

El legado político y social de la Guerra de las Malvinas
El conflicto bélico por la Guerra de las Malvinas alteró el tablero diplomático y social de la Argentina.

“Si bien es cierto que el gobierno que usó la fuerza no reflexionó sobre las consecuencias, el ideal que alentó a nuestros soldados fue, es y será el ideal de todas las generaciones: la recuperación definitiva de las Islas”, afirmó el mandatario. Sus conceptos constituyen una incesante docencia democrática en una sociedad lastimada que debió aprender a convivir con las consecuencias de la derrota militar.

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